Ilusiones, negocio y comentaristas porristas
Eduardo Arredondo Delgado
La selección mexicana de futbol es un completo y complejo negocio. Las dos televisoras lucran y manipulan y sus empleados, comentaristas poco doctos en la materia tienden a creer que “algún día” este equipo logrará un hecho histórico. El Mundial de futbol y la selección mexicana hacen olvidar la pobreza, las desapariciones, la muerte y la guerra encarnizada de los diferentes cárteles de la droga.
Hace falta mesura, realidad para escuchar comentaristas idiotas, faltos de tacto y que buscan ilusionar a un pueblo inculto en espera de buenas noticias que cambien a un país. Solo que el futbol mundial es un negocio y México no está exento. La FIFA, ese organismo petulante, controlador es parte del orden mundial no apto para divulgar y difundir un deporte, sino para lucrar con su mancuerna simbiótica, Coca Cola. Otra vez juntos para controlar los pueblos. ¿Coca Cola y diabetes juntos vs ejercicio y agua?
Si bien la Cuarta Guerra Mundial, se predijera sería a piedras y a palos de acuerdo con el físico, Einstein, ahora vemos un control descarado promoviendo un deporte popular que dejo de serlo. Boletos elevados no aptos para las clases populares, transmisiones por televisión privada y paquetes costosos.
Estos irresponsables comentaristas afirman lo que afirman porque reciben ordenes de Salinas Pielgo o Emilio Azgarra Jean y quieren a toda costa provocar que el sueño siga y perdure.
¿Qué valor tiene una selección mexicana de futbol, cuando las buscadoras, mujeres sufren por encontrar a sus deudos?
No se trata de reprimir un deporte popular, lo que si es ponerlo en su dimensión exacta. Son once jugadores que pueden dejar su esfuerzo en una cancha, pero no son superdotados o son la esperanza de 130 millones mexicanos en un país que sufre y que necesita de otras buenas noticias: nivel educativo, fraternidad, solidaridad entre otros valores.
La fábrica de los soñadores, Televisa logró que el mundial en México tuviera 13 juegos suficientes para mover a masas poco educadas y lo consiguió y lo demás que México se hunda en sus problemas y su derrotero.
El circo del futbol y su corrupción de la mano de Infantino llegó, está muy distante que cambié a menos que surgiera otro organismo menos gansteril.
Pero como todo, con buenas intenciones no se cambia nada, solo con actos audaces y con un pueblo educado que no vea televisoras donde sus contenidos son semejantes a la putrefacción y sus conductores solo-payasos sin gracias y si un ápice de conocimiento diario, útil para la transformación de la sociedad mexicana.
El opio no solo está en la religión, sino en el futbol, sus derivados y en las bebidas gaseosas.
La eliminación de México ante su similar de Inglaterra no debe de ser motivo de tristeza, debe de ser motivo que no haya enajenación y realidad.
Soñar es un necesario para romper reglas que impone la realidad. Lo que no ayuda es alucinar sin protección de un buen paracaídas y dicho sea de paso buscar que reabran el caso de Javier Aguirre en el amaño de partidos en España. Esa si sería una buena noticia para desenmascarar a un hombre con una muy pobre educación convertido en seleccionador de México hasta ayer.







