ESTO ES LO QUE MERECEMOS, CHIHUAHUA
¿Cuánto le cuesta a cada ciudadano un gobierno que presume resultados mientras las calles siguen sin pavimentar y el agua continúa siendo un problema?
Por Eduardo Arredondo
Hay preguntas que incomodan.
Pero cuando se trata de dinero público, hay preguntas que no solamente incomodan: son obligatorias.
Una de ellas es muy sencilla:
¿Cuánto le cuesta a cada ciudadano mantener al gobierno de Chihuahua?
La respuesta, al menos en términos presupuestales, pone las cosas en perspectiva.
El Presupuesto de Egresos del Estado para 2026 asciende a 117 mil 029 millones de pesos. Con una población proyectada oficialmente de 4 millones 087 mil 306 habitantes, estamos hablando de aproximadamente 28 mil 640 pesos de presupuesto público por cada habitante de Chihuahua durante un año.
Aclaremos algo: eso no significa que cada ciudadano entregue directamente 28 mil 640 pesos al Gobierno del Estado. Es una equivalencia del presupuesto total entre la población. Pero sirve para entender la dimensión de los recursos que administra el gobierno.
Y entonces viene la pregunta verdaderamente importante:
¿QUÉ RECIBE EL CIUDADANO A CAMBIO?
Porque mientras se habla de grandes inversiones, programas y resultados, todavía existen calles sin pavimentar, comunidades con problemas de agua y ciudadanos que tienen que resolver con sus propios recursos necesidades que deberían estar dentro de las prioridades públicas.
EL AGUA NO ES NEGOCIO PARA EL QUE NO TIENE
El problema del agua merece una discusión aparte.
Porque cuando falta agua, no todos tienen las mismas posibilidades.
El que tiene dinero puede comprar una pipa.
Puede instalar un sistema de almacenamiento.
Puede perforar, invertir o buscar alternativas.
Pero el que menos tiene paga el pato.
Para una familia de bajos ingresos, quedarse sin agua no es una molestia.
Es un problema de todos los días.
Es higiene.
Es alimentación.
Es salud.
Es dignidad.
Por eso el agua no puede convertirse simplemente en una cifra dentro de un presupuesto.
Tiene que ser una prioridad social.
¿Y LAS CALLES?
En 2025, de acuerdo con información oficial del Gobierno del Estado, se aprobaron proyectos de pavimentación por 273.3 millones de pesos, que contemplaron 280 mil metros cuadrados y reportaron beneficios para más de 1.1 millones de habitantes en 57 municipios.
La pregunta no es si se ha invertido.
La pregunta es:
¿ES SUFICIENTE?
Porque basta salir de las zonas donde se concentra la obra pública para encontrar colonias y comunidades donde la pavimentación sigue siendo una promesa.
Y aquí está el verdadero problema:
Chihuahua no puede medirse solamente por sus grandes avenidas ni por las obras que salen en las fotografías oficiales.
También debe medirse por el estado de las calles donde vive la gente que menos tiene.
EL NEGOCIO DE LA IMAGEN
Y llegamos al otro punto incómodo.
La publicidad oficial.
El Gobierno de Chihuahua cuenta actualmente con un mecanismo de transparencia para consultar los gastos realizados en publicidad oficial y sus proveedores.
Además, durante 2026 se informó la desclasificación de información relacionada con convenios de servicios de difusión publicitaria, gastos de representación y viáticos de la Coordinación de Comunicación Social.
Entonces la pregunta es legítima:
¿CUÁNTO SE GASTA EN DECIRLE A LOS CHIHUAHUENSES QUE EL GOBIERNO ESTÁ FUNCIONANDO?
Y después:
¿CUÁNTO SE GASTA EN HACER QUE SE VEA QUE ESTÁ FUNCIONANDO?
Porque informar es necesario.
La comunicación institucional es necesaria.
Pero vender una imagen política con recursos públicos es otra cosa.
El ciudadano merece conocer cada peso, cada contrato, cada proveedor y cada campaña.
No medias verdades.
No propaganda disfrazada de información.
DATOS.
Porque un gobierno auténtico no debería tenerle miedo a la transparencia.
LAS ENCUESTAS NO VOTAN
Aquí es donde la discusión política comienza a confundirse.
Una encuesta puede decir quién va arriba.
Una campaña puede decir quién es el más conocido.
Una fotografía puede mostrar una obra.
Un boletín puede anunciar un resultado.
Pero ninguna de esas cosas sustituye la realidad del ciudadano.
Las encuestas no votan.
Los espectaculares no votan.
Las fotografías no votan.
La publicidad no vota.
VOTA LA GENTE.
Y la gente sabe cuánto paga.
Sabe cuándo no hay agua.
Sabe cuándo la calle está destruida.
Sabe cuándo la inseguridad llega a su colonia.
Sabe cuándo una obra se anuncia tres veces y se termina una.
Y también sabe cuándo un gobierno cumple.
CHIHUAHUA ES MUCHO MÁS GRANDE QUE LA CAPITAL
Éste es quizá el mayor reto.
Chihuahua no es solamente la capital.
Es Juárez.
Es Delicias.
Es Cuauhtémoc.
Es Parral.
Es Camargo.
Es Nuevo Casas Grandes.
Es la Sierra.
Es el campo.
Son cientos de comunidades donde los ciudadanos también pagan impuestos y también tienen derecho a recibir resultados.
Por eso la discusión rumbo al futuro no debería ser únicamente:
¿QUIÉN VA ARRIBA EN LAS ENCUESTAS?
La pregunta debería ser:
¿QUIÉN MERECE GOBERNAR?
Y todavía más:
¿POR QUÉ ÉL Y NO OTRO?
Porque seis años más no deben entregarse como premio a una buena campaña de imagen.
Seis años deben ganarse con resultados.
Al final, el ciudadano no vive dentro de una encuesta.
VIVE EN UNA CALLE.
No toma agua de una fotografía.
ABRE LA LLAVE.
No camina sobre una promesa.
CAMINA SOBRE SU CALLE.
Y no paga con likes.
PAGA CON SU DINERO.
Por eso ésta es la pregunta que Chihuahua debe hacerse:
¿CUÁNTO PAGAMOS POR EL GOBIERNO QUE TENEMOS Y QUÉ ESTAMOS RECIBIENDO A CAMBIO?
Porque el presupuesto puede ser de miles de millones.
La publicidad puede ser millonaria.
Las encuestas pueden ser favorables.
Pero cuando se apagan las cámaras, queda una sola cosa:
LA REALIDAD DEL CIUDADANO.
Y esa realidad, tarde o temprano, termina votando.







