CRUZ NECESITA OPERADORES, NO GENERALES DE ESCRITORIO
Por Eduardo Arredondo Delgado
Cruz Pérez Cuéllar ya recibió la encomienda.
Ahora viene la parte que verdaderamente importa:
hacer que Morena trabaje.
Porque una cosa es tener el nombramiento de coordinador estatal y otra muy diferente tener un partido organizado, con territorio, estructura, operadores y capacidad para enfrentar una elección estatal.
Y aquí aparece una pregunta que dentro de Morena Chihuahua ya debería estar sobre la mesa:
¿Cruz va a trabajar con la misma dirigencia estatal o va a exigir una estructura que realmente camine?
Porque Chihuahua no necesita generales de escritorio.
Necesita operadores.
Necesita gente en los municipios.
Necesita afiliación.
Necesita organización territorial.
Necesita capacitación electoral.
Necesita cuadros que conozcan las colonias, las comunidades y las regiones.
Y, sobre todo, necesita una dirigencia que esté trabajando todos los días, no solamente cuando hay elecciones o cuando llega un evento nacional.
La actual presidenta estatal de Morena, Brighite Granados de la Rosa, fue ratificada en 2024 para continuar al frente del partido hasta 2027. También está documentado que es sobrina de Juan Carlos Loera de la Rosa.
Y ahí está uno de los puntos políticos que Cruz tendrá que resolver.
No se trata de atacar a Brighite por ser familiar de Loera.
El parentesco no demuestra por sí mismo ninguna irregularidad.
El verdadero problema es otro:
¿La dirigencia estatal está funcionando como necesita funcionar un partido que pretende competir por la gubernatura?
Porque si Cruz será quien encabece el proyecto estatal rumbo a 2027, resulta lógico que quiera una estructura partidista que responda a una estrategia estatal y no a intereses particulares de ningún grupo.
Y esto se vuelve todavía más delicado cuando Loera ya pidió licencia al Senado para buscar la candidatura de Ciudad Juárez.
El propio entorno de Morena ha colocado a Loera en esa pelea, e incluso Andrea Chávez ha expresado públicamente su respaldo a una fórmula que los lleve juntos en la boleta de 2027.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿Quién conduce Morena Chihuahua: la dirigencia formal, los grupos internos o el nuevo coordinador estatal?
Porque tres cabezas para un mismo proyecto terminan provocando un monstruo político.
Cruz necesita claridad.
Y si la actual dirigencia no está dando resultados, tendrá que evaluar políticamente si debe haber cambios.
No por venganzas.
No por cuotas.
No para colocar a los amigos.
Por resultados.
Morena tiene 67 municipios.
Tiene que construir estructura en todo el estado.
Tiene que resolver Juárez.
Tiene que preparar cuadros.
Tiene que cuidar la unidad.
Tiene que organizar a sus militantes.
Tiene que defender políticamente al movimiento.
Y tiene que llegar a 2027 con una maquinaria electoral que funcione.
No alcanza con tomarse la foto.
No alcanza con levantar la mano.
No alcanza con decir que se está trabajando.
Hay que demostrarlo en territorio.
Y aquí Cruz tiene una decisión que puede marcar su coordinación:
¿mantener una estructura que ya conoce o construir una dirigencia que realmente opere para el proyecto que acaba de recibir?
Porque si Cruz va a cargar con la responsabilidad de 2027, también necesitará herramientas para trabajar.
No puede ganar una elección estatal con un partido dormido.
No puede conquistar Chihuahua con una dirigencia ausente.
Y mucho menos puede permitir que Morena se convierta en una colección de grupos donde cada quien jala para su lado.
Cruz necesita un partido que trabaje.
Necesita operadores, no generales.
Necesita territorio, no solamente discursos.
Necesita resultados, no fotografías.
Y si para conseguirlo tiene que cambiar piezas, que las cambie.
Porque el 2027 no se va a ganar desde una oficina.
Se va a ganar en las calles, en las colonias, en los municipios y en las urnas.
Y ahí se verá quién realmente trabajó y quién solamente se creyó general.
— Eduardo Arredondo Delgado







