En el PAN ya no esconden la fractura: Rafa Loera cuestiona el “dedazo” rumbo al 2027
Por Eduardo Arredondo
Chihuahua.— El discurso de la unidad panista comienza a mostrar grietas. Y lo más significativo es que esta vez las fisuras no vienen desde Morena ni desde la oposición, sino desde las propias filas de Acción Nacional.
Rafa Loera, uno de los perfiles que busca competir por la candidatura del PAN a la Presidencia Municipal de Chihuahua, decidió poner el dedo en la llaga: ¿habrá realmente piso parejo rumbo al 2027 o las decisiones terminarán tomándose desde las cúpulas?
La pregunta no es menor.
Mientras la gobernadora María Eugenia Campos ha insistido en que habrá condiciones de equidad y que no intervendrá en la definición de candidaturas, las señales políticas enviadas desde su entorno comienzan a alimentar otra lectura.
Primero apareció el respaldo público a Marco Bonilla, quien se perfila como uno de los principales aspirantes del panismo a la gubernatura. Después, Santiago de la Peña recibió también señales favorables en la carrera por la Alcaldía de Chihuahua.
Y entonces surge la inevitable pregunta:
¿Dónde queda el piso parejo para los demás aspirantes?
Loera no solamente cuestiona nombres. Cuestiona el método.
Porque si las candidaturas están prácticamente perfiladas antes de que se escuche a la militancia y a la ciudadanía, entonces las encuestas, los procesos internos y los discursos de unidad podrían convertirse en una simple formalidad.
Ahí está el verdadero problema para el PAN.
La inconformidad comienza a crecer entre quienes sienten que la cancha no está nivelada. Y cuando un aspirante decide hacerlo público, el mensaje deja de ser un comentario aislado y se convierte en una señal política.
Acción Nacional enfrenta así una disyuntiva rumbo al 2027: construir candidaturas con legitimidad desde abajo o repetir la vieja fórmula de las decisiones tomadas desde arriba.
Porque el llamado “dedazo” no solamente genera molestia entre los aspirantes. También puede provocar desmovilización entre la militancia y, peor aún, alejar a ciudadanos que esperan procesos democráticos.
Mientras Morena intenta acomodar sus piezas y contener sus propias disputas internas, el PAN comienza a librar otra batalla: la de sus propios grupos, intereses y aspiraciones.
La guerra por el 2027 todavía no empieza formalmente, pero en Chihuahua ya se escuchan los primeros disparos políticos.
Y la pregunta queda sobre la mesa:
¿Piso parejo o candidato de escritorio?
Porque cuando los propios panistas comienzan a cuestionar las reglas del juego, queda claro que la batalla más complicada para Acción Nacional podría no estar en las urnas.
Podría estar dentro de su propia casa.







