Ni lujos ni caviar: las comidas favoritas de Isabel II eran de lo más sencillas y fáciles de hacer
Fue uno de los personajes más ilustres e influyentes del siglo XX, cuyo reinado fue el más largo del país, con más de 70 años. Isabel II, aún hoy cuando se cumple un centenario de su nacimiento, y a pesar de dejarnos en 2022, sigue siendo el personaje más popular de la dinastía de los Windsor. Su imagen pública se asociaba con la de una persona recta, disciplinada, reservada y discreta, incluso en sus momentos más difíciles de su vida. Por eso quizás también sus gustos culinarios y sus comidas favoritas se caracterizaban por una gran sencillez, aunque de vez en cuando se permitía algunos caprichos.
Nacida en Londres el 21 de abril de 1926, Isabel Alexandra Mary asumió a los 25 años la corona tras la muerte de su padre Alberto. Hoy su hijo Carlos III y toda la Casa Real Británica rendirán homenaje a la reina más longeva del país con diferentes fastos en el Palacio de Buckingham y en todo el país. Y es más que probable que no falten algunos de los que fueron sus platos preferidos.
Darren McGrady o Jeff Baker fueron algunos de los chefs que trabajaron para Isabel II, tanto en el Palacio de Buckingham como en el Castillo de Windsor o en el Castillo de Balmoral.
¿Cuáles eran los platos favoritos de la reina de Inglaterra?
La reina mantenía una dieta variada y saludable y sus gustos eran bastante sencillos. Para su desayuno, no faltaba el té Earl Grey sin azúcar, que solía acompañar con cereales, tostadas o huevos revueltos y, a veces, fruta fresca y yogur. En contadas ocasiones, también tomaba tortitas con mantequilla, zumo de limón con azúcar o con mermelada de fresa o de frambuesa con nata montada.
En el almuerzo siempre optaba por elaboraciones muy sencillas y ligeras, como pollo o pescado a la parrilla, y solía evitar las grasas y las comidas pesadas y contundentes.
Por la tarde, era fiel al té de las 5 con su leche, bien con scones -panecillos para tomar con mantequilla y mermelada-, o bien con los clásicos sándwiches de pepino, de salmón ahumado, de gambas o de huevo con mahonesa.
Cenaba pronto platos como sopas y carne (ternera, cordero o venado) con verduras y de postre algo de fruta -nunca arroz, pasta o patatas por la noche-.”Entre sus platos favoritos estaban la carne de caza, el bistec de ternera con salsa de champiñones y whisky, y el paté de salmón ahumado”, según Darren McGrady, el chef que más años se ocupó de cocinar para la reina, quien también afirmaba que “no solía variar mucho de menús”.
Le encantaban el chocolate negro y los dulces y para su cumpleaños siempre solía tomar una tarta con ganache de chocolate, una receta que ya se hacía en tiempos de la reina Victoria Eugenia; no lleva horno, se cuaja en frío y tiene una textura crujiente por el añadido de galletas desmenuzadas.
Prefería ingredientes frescos y de temporada (especialmente en lugares como Balmoral), y mantenía horarios muy estrictos. No soportaba el ajo ni la cebolla, y tampoco le gustaban aquellos frutos con semillas como las moras y frambuesas por temor a que se le introdujeran entre los dientes.
Sin embargo, a la reina Isabel II encantaba el Paté Gleneagles, elaborado con salmón, trucha y caballa, yno renunciaba a un Gin & Dubonnet bien preparado:una bebida que solía tomar como aperitivo antes del almuerzo, consistente en una mezcla, con mucho hielo, de ginebra y un vino fortificado con hierbas y especias, de sabor ligeramente dulce y amargo, parecido al vermut.
Toda la familia real participará hoy en el Palacio de Buckingham en una fiesta de cumpleaños póstuma a la que asistirán diferentes autoridades, así como miembros de organizaciones benéficas y entidades vinculadas a la difunta reina, y algunos ciudadanos británicos también centenarios. Se espera que no falte tarta de chocolate para nadie, que todos se unan para recordar a Isabel II como la gran figura que fue y rendirle un merecido homenaje.







