El “Efecto Tony” y el campo de batalla 2027.
El tablero político de Chihuahua no solo se está moviendo; se está sacudiendo. Mientras en la capital las discusiones técnicas sobre el federalismo agotan el oxígeno legislativo, en las calles y en los surcos del campo, la narrativa electoral de 2027 ha comenzado a escribir sus primeros capítulos con nombres propios y preocupaciones urgentes.
El fantasma que recorre el PAN
Al interior del Comité Directivo Estatal de Acción Nacional, el café ha empezado a saber amargo. No es por la gestión actual, sino por las encuestas que empiezan a circular. La figura de Tony Meléndez ha dejado de ser la de un cantante querido para convertirse en un “fenómeno” político que le quita el sueño a más de uno en la Plaza del Ángel.
El crecimiento de Meléndez bajo las siglas del PRI pone a los panistas en una encrucijada incómoda: sus perfiles oficiales, aunque con trayectoria, no están logrando el “punch” de popularidad que el vocalista de Primavera presume sin mayor esfuerzo. La pregunta en los pasillos azules es obligada: ¿Se puede ganar con estructura lo que el carisma ajeno les está arrebatando en las encuestas?
Bonilla: La ruta del noroeste
Mientras tanto, el alcalde capitalino Marco Bonilla sabe que no puede quedarse encerrado en la oficina. Su aparición en la Expo Agronorte 2026 en Nuevo Casas Grandes no fue un simple acto protocolario. Fue una declaración de intenciones. Al arroparse con los productores y alcaldes de la región (Delicias, Buenaventura, Galeana y Ascensión), Bonilla está tejiendo una red que va más allá de los límites de la ciudad. El campo chihuahuense está herido, y Bonilla busca ser el médico que ofrezca la medicina de la “unidad”, posicionándose como un líder estatal capaz de entender que Chihuahua no termina en la caseta de Sacramento.
El Plan B: ¿Reforma o Caballo de Troya?
En el plano legislativo, el discurso se endurece. El senador Mario Vázquez ha dado en el clavo al calificar el “Plan B” como un atentado al federalismo. El centralismo que emana de la capital del país parece ignorar que México es una república, no un feudo.
Pero quien puso la nota más alta fue Daniela Álvarez. La líder estatal del PAN no se anduvo con rodeos: el Plan B es, a su juicio, una puerta abierta —o al menos una ventana sin seguro— para la intervención del crimen organizado en las urnas. La propuesta de Álvarez es tan lógica como radical: partido que reciba dinero sucio, partido que pierde el registro. “Sin simulaciones”, dice ella. Y tiene razón; en un estado como Chihuahua, donde el campo y la sierra conocen bien estas presiones, una reforma que no castiga la infiltración es, en el mejor de los casos, una omisión negligente.
Colofón
El 2027 se perfila como una batalla de tercios: entre el carisma de las figuras ciudadanas, la operatividad de los alcaldes en ruta y la resistencia institucional frente a reformas centralistas. El PAN tiene la marca, pero el PRI tiene el hombre del momento, y Morena tiene el mazo de la reforma.
Hagan sus apuestas, que el juego apenas comienza.






