Por Eduardo Arredondo
Hay comparecencias que terminan en desgaste político. Y hay otras que terminan exhibiendo quién llegó preparado y quién llegó solamente a hacer ruido.
La sesión en el Congreso del Estado que buscaba colocar contra las cuerdas al alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, terminó tomando otro rumbo.
El tema era serio: un adeudo de ISR heredado de ejercicios fiscales entre 2017 y 2021. La apuesta política parecía clara: instalar la narrativa de irresponsabilidad financiera justo cuando el alcalde entra en una etapa clave de definición política rumbo al 2027.
Pero ocurrió algo incómodo para la oposición.
Hubo cifras.
Hubo documentos.
Hubo respuestas.
La administración juarense puso sobre la mesa que no se escondió el problema: se pagaron 236 millones de pesos entre 2024 y 2025 y además se construyó un acuerdo con Hacienda para reducir el impacto del saldo pendiente.
La pregunta inevitable apareció sola:
Si el adeudo nació antes… ¿por qué el costo político debía recaer únicamente en quien decidió pagarlo?
Y entonces llegó el momento que terminó marcando la jornada: legisladores del PAN y Movimiento Ciudadano abandonaron la sesión.
En política salir del debate rara vez se interpreta como victoria.
Porque cuando el escenario era confrontar y el resultado termina siendo abandonar el recinto, el mensaje que queda no siempre favorece a quien convocó la batalla.
Pero el fondo del asunto va más allá del ISR.
Lo que realmente se está jugando en Chihuahua es la sucesión.
Y ahí aparece un dato que pocos dentro del PAN parecen ignorar: Cruz Pérez Cuéllar gobierna el municipio más grande del estado, mantiene presencia territorial y llega con una narrativa que puede ser peligrosa para sus adversarios: resultados sin contratar nueva deuda.
Los números que presume Juárez buscan sostener esa narrativa: mayor inversión en infraestructura, programas universitarios, menor endeudamiento y costos más bajos en algunos rubros operativos frente a Chihuahua capital.
Eso explica por qué el debate ya dejó de ser administrativo.
Ahora es político.
Porque cuando empiezan a subir los decibeles, normalmente no es por el pasado… es porque alguien ya está viendo la elección que viene.
Y si algo dejó claro la comparecencia de esta semana es que la contienda por Chihuahua ya empezó.
Aunque algunos todavía quieran decir que no.







