La columna
POR CARLOS JARAMILLO VELA
· “El Mayo” Zambada… desde su inicio, hasta “los abrazos y no balazos”.
· Caso Ruffo Appel… otra tiranía de Morena.
Ismael “El Mayo” Zambada, conocido narcotraficante mexicano, quien junto con Joaquín “El Chapo” Guzmán, fue cofundador del Cártel de Sinaloa, ha sido condenado a cadena perpetua, por el juez Brian Cogan, en una Corte de los Estados Unidos de Norteamérica. Desde que Zambada fue capturado y puesto en manos de la justicia estadounidense, se sabía que el interés de ese país era no solo juzgarlo y castigarlo por los delitos que durante cuarenta años cometió desde México en perjuicio del vecino país del norte; las instituciones norteamericanas también querían obtener de “El Mayo” información relevante.
Siempre que Estados Unidos detiene y procesa judicialmente a un narcotraficante de alto perfil, obtiene de éste una confesión y declaración sobre la mayor cantidad posible de datos que permitan conocer sus vínculos delictivos con autoridades públicas y/u otros delincuentes. Esto se logra a través de un esquema de colaboración, basado en el otorgamiento de concesiones y beneficios legales que favorezcan al inculpado, a cambio de su testificación y delación sobre hechos y personas involucradas en la comisión de los delitos por los que se le juzga. Mediante tal estrategia de delación, las autoridades estadounidenses conocen de primera mano relatos que resultan fundamentales para conocer la identidad, de otros líderes criminales y personajes políticos o empresariales que forman parte de las redes delictivas. De esta manera logran fundamentar formalmente órdenes de aprehensión y nuevas solicitudes de detención y extradición, una vez que han sido integrados expedientes con solidez suficiente para fincar acusaciones.
Aunque Fank Pérez, abogado de Ismael Zambada, ha afirmado que su defendido no ha colaborado de manera tradicional con el gobierno de Estados Unidos, no hay indicios de que el caso de “El Mayo” haya sido distinto a los procedimientos que ordinariamente aplica la justicia de esa nación. Al dictársele a Zambada una sentencia menor a la pena de muerte, e incluso con posibilidad de acceso a servicio médico, se le benefició significativamente, lo cual evidentemente tuvo un precio. Para evitar su ejecución, seguramente “El Mayo” Zambada tuvo que revelar a los agentes de EE.UU. los nombres de los personajes políticos, empresariales y delincuenciales que lo ayudaron a realizar sus actividades delictivas, desde el comienzo de su larga carrera delictiva hasta el sexenio de “abrazos y no balazos”.
El ex gobernador panista de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, ha sido detenido por el Gobierno Federal de México, y recluido en el penal de máxima seguridad “El Altiplano” (Almoloya de Juárez), bajo la acusación de delincuencia organizada y contrabando (“huachicol fiscal”) formulada por la Fiscalía General de República.
Sin perjuicio del debido respeto a la presunción de inocencia, no resulta cuestionable que la autoridad federal investigue y someta a proceso a una persona que presuntamente cometió delitos de orden federal. Lo criticable es que se usen
las instituciones del Estado mexicano con fines de persecución política, como parece ser el caso de Ruffo, ya que a pesar de que el llamado “huachicol fiscal” -asunto por el que se le procesa a este político del PAN- es un tema en el que es de sobra conocido que durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador se involucraron personajes políticos, militares y empresariales ligados a Morena y cercanos al ahora exmandatario, la mayoría de los cuales ahora siguen gozando de total impunidad, porque hoy en México existe una evidente parcialidad en la actuación de las instituciones encargadas de la procuración e impartición de justicia. Además, la autoridad judicial que conoce el caso, negó a Ruffo la prisión domiciliaria mientras se tramita el juicio, no obstante tener derecho a ella. El caso Ruffo Appel es un ejemplo más del ejercicio abusivo del poder que hoy sufre México bajo la omnipotencia y tiranía de los gobiernos de Morena.
carloshjaramillovela@yahoo.com
Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.







