MEGACABLE: MUY BUENOS PARA COBRAR, UNA TORTURA PARA DAR DE BAJA
Paquetes que no cumplen, llamadas que no resuelven y meses de cobros: el calvario de algunos usuarios para cancelar el servicio
Por Mario López Andazola
Contratar un servicio de Megacable puede parecer sencillo: llega la promoción, ofrecen un paquete atractivo y el cliente acepta.
El problema, según las quejas de usuarios, comienza cuando el servicio no corresponde con lo que fue ofrecido o cuando el consumidor decide que ya no quiere continuar.
Ahí comienza otra historia.
Para cobrar, todo parece funcionar perfectamente. Para resolver problemas o cancelar el servicio, comienza la tortura.
PROMETEN UNA COSA Y EL CLIENTE RECIBE OTRA
Una de las principales inconformidades señaladas por usuarios es que los paquetes ofrecidos comercialmente no siempre corresponden con lo que finalmente reciben.
El consumidor contrata pensando que tendrá determinadas condiciones, pero cuando aparecen fallas, restricciones o diferencias con lo que esperaba, comienza el peregrinar para encontrar una solución.
Y entonces llega la pregunta:
¿Quién responde por lo que se ofreció?
DAR DE BAJA: EL VERDADERO CALVARIO
Pero quizá uno de los mayores dolores de cabeza para algunos clientes llega cuando deciden cancelar.
Dar de baja un servicio puede convertirse, según testimonios de consumidores, en una verdadera prueba de paciencia.
Llamadas telefónicas, números de reporte, esperas, transferencias de un área a otra y explicaciones que obligan al usuario a repetir una y otra vez el mismo problema.
Nadie parece hacerse responsable.
Y mientras el cliente intenta cancelar, el tiempo pasa.
EN CHIHUAHUA, EL PROBLEMA SE COMPLICA
En Chihuahua, consumidores señalan además la falta de una atención presencial que les permita resolver directamente determinados problemas.
El resultado puede ser frustrante:
pérdida de tiempo, llamadas que no llegan a una solución y clientes que terminan dando vueltas sin saber con quién resolver su situación.
La línea telefónica, lejos de solucionar inmediatamente el problema, puede convertirse para algunos usuarios en otro obstáculo.
MESES DE COBROS Y NADIE RESUELVE
Y aquí aparece el punto más delicado.
Hay consumidores que aseguran haber intentado cancelar el servicio y, pese a sus gestiones, continúan enfrentando cobros posteriores.
El cliente reclama.
Vuelve a llamar.
Explica nuevamente su caso.
Obtiene otro número de reporte.
Espera.
Y el problema continúa.
Los casos se acumulan, pero las soluciones no llegan.
¿QUIÉN PROTEGE AL CONSUMIDOR?
El consumidor no debería tener que convertirse en investigador para demostrar que pidió una cancelación.
Tampoco debería pasar meses intentando conseguir una solución a un problema que comenzó con un servicio que contrató de buena fe.
Si una empresa ofrece un paquete, debe cumplir con las condiciones informadas al consumidor.
Y si el cliente decide cancelar conforme a las condiciones aplicables, debe existir un procedimiento claro, accesible y efectivo para hacerlo.
MUY BUENOS PARA COBRAR, PERO…
La pregunta queda sobre la mesa:
¿Por qué para cobrar el servicio todo es rápido, pero para resolver una falla o cancelar el contrato puede convertirse en una pesadilla?
Los consumidores no están pidiendo un favor.
Están pagando por un servicio.
Y precisamente por eso tienen derecho a exigir que se cumpla lo contratado y que sus reclamaciones sean atendidas.
Megacable puede tener publicidad, paquetes y promociones.
Pero para el consumidor, la verdadera prueba de una empresa llega cuando algo sale mal.
Porque cobrar es fácil. Resolver también debería serlo.
MEGACABLE TIENE LA PALABRA.







