UACH: TODOS SE DESLINDAN, NADIE RESPONDE
El sindicato dice “no somos nosotros”; los colectivos exigen respuestas y Rectoría, hasta ahora, guarda silencio
Por Eduardo Arredondo | Columna de opinión para EGO Chihuahua
En la Universidad Autónoma de Chihuahua parece que descubrieron una nueva materia:
“Cómo pasar la bolita sin que te salpique”.
Y vaya que algunos parecen estar sacando diez.
Hay denuncias.
Hay señalamientos.
Hay colectivos universitarios pidiendo explicaciones.
Hay trabajadores reclamando derechos.
Hay movilizaciones.
Hay comunicados.
Y, aparentemente, también hay una pelota que lleva varios días volando de un escritorio a otro.
El sindicato ya salió a decir que no encubre a nadie.
Perfecto.
Pero tampoco tiene facultades para investigar ni sancionar.
También perfecto.
Entonces uno pregunta, modestamente:
¿Y quién sí?
Porque alguien tendrá que hacerlo.
EL “NO SOMOS NOSOTROS”
El STSUACH asegura que recibió el 24 de agosto un escrito atribuido al colectivo Convergencia Feminista Mujeres Universitarias y que al día siguiente lo remitió a Rectoría.
Hasta ahí, todo parece muy ordenado.
Documento recibido.
Documento enviado.
Solicitud presentada.
Y después…
silencio administrativo.
Según el propio sindicato, todavía no llega una respuesta institucional.
¡Qué maravilla!
En cualquier oficina, cuando una pregunta incómoda llega al escritorio correcto, siempre existe el viejo recurso burocrático:
“Lo estamos revisando”.
Y mientras se revisa, se analiza, se turna, se consulta y se vuelve a turnar…
el tiempo pasa.
EL PROBLEMA ES QUE LAS DENUNCIAS NO SON TRÁMITES
Aquí está el detalle que parece perderse entre comunicados y declaraciones:
una denuncia de acoso, hostigamiento o violencia no es un oficio cualquiera.
No es una solicitud para cambiar una lámpara.
No es un permiso para organizar una kermés.
No es un documento que pueda dormir tranquilamente en algún cajón esperando mejores tiempos.
Si una persona denuncia, necesita saber que alguien está escuchando.
Y si una persona es señalada, también tiene derecho a un procedimiento justo.
Ese equilibrio se llama debido proceso.
Lo difícil —y aquí está la verdadera prueba para la Universidad— es demostrar que puede proteger a quien denuncia sin convertir la denuncia en una sentencia automática, y garantizar los derechos de quien es señalado sin que eso se convierta en una excusa para no investigar.
¿Y RECTORÍA?
Ahí está la gran pregunta.
El sindicato dice que pidió una respuesta.
La respuesta, según el comunicado, no ha llegado.
Entonces surge la interrogante que nadie debería tomar como ataque, sino como obligación institucional:
¿Qué está haciendo Rectoría frente a estos señalamientos?
Porque administrar una Universidad no consiste solamente en inaugurar edificios, organizar ceremonias, entregar reconocimientos y aparecer en fotografías.
También significa enfrentar los problemas cuando dejan de caber debajo de la alfombra.
Y este asunto, por lo visto, ya levantó suficiente polvo.
EL SINDICATO TAMBIÉN PONE SUS CARTAS
El STSUACH sostiene que sus movilizaciones no fueron para defender a personas señaladas.
Su reclamo, afirma, tiene otro origen: salarios, plazas, Contrato Colectivo y libertad sindical.
Muy bien.
Pero en política universitaria, como en política a secas, las percepciones también cuentan.
Y cuando una protesta laboral ocurre mientras existe una controversia por presuntos casos de acoso, inevitablemente aparecen las preguntas.
No basta con decir:
“No estamos defendiendo a nadie”.
También hay que explicar con claridad qué se está defendiendo, por qué y ante quién.
La transparencia mata muchas sospechas.
El silencio las alimenta.
ESTUDIANTES Y TRABAJADORES: EL PLEITO EQUIVOCADO
El sindicato pide que no se enfrente a estudiantes con trabajadores.
También es un punto que merece ser escuchado.
Porque aquí no debería existir una guerra entre quienes estudian y quienes trabajan.
La verdadera discusión tendría que ser otra:
¿Puede la UACH garantizar un entorno seguro y al mismo tiempo respetar los derechos laborales y el debido proceso?
La respuesta debería ser un rotundo sí.
No debería ser tan complicado.
UNA UNIVERSIDAD NO PUEDE FUNCIONAR A BASE DE “A VER QUIÉN CONTESTA”
El sindicato afirma que existen también quejas de trabajadoras administrativas que no siempre han recibido la misma atención o rapidez.
Si existen esas quejas, deben investigarse.
Si hay responsabilidades, deben determinarse conforme a derecho.
Y si no las hay, también debe explicarse.
Porque la peor fórmula es la que convierte una denuncia en una batalla de comunicados.
Unos dicen una cosa.
Otros responden otra.
Los colectivos cuestionan.
El sindicato se defiende.
Los estudiantes protestan.
Los trabajadores marchan.
Y mientras tanto, la Universidad queda en medio.
O peor:
queda detrás del silencio.
LA UNIVERSIDAD NO NECESITA MÁS PELOTAS; NECESITA RESPUESTAS
Aquí no se trata de ganar una guerra mediática.
Tampoco de fabricar culpables desde las redes sociales.
Mucho menos de enfrentar a estudiantes contra trabajadores.
Se trata de algo mucho más elemental:
investigar, informar y actuar conforme a la ley.
Si alguien resulta responsable, que responda.
Si alguien fue injustamente señalado, que también se aclare.
Si una autoridad tiene competencia, que la ejerza.
Y si otra no la tiene, que deje de aparecer como responsable de algo que legalmente no puede resolver.
PORQUE EL SILENCIO TAMBIÉN COMUNICA
Y quizá esta sea la parte más incómoda.
Cuando una institución no responde, la gente comienza a construir sus propias respuestas.
Ahí aparecen los rumores.
Las sospechas.
Las versiones.
Los bandos.
Los enemigos.
Y finalmente, la desconfianza.
La UACH tiene ahora una oportunidad.
No de ganar una discusión.
De recuperar credibilidad.
El sindicato ya habló.
Los colectivos han planteado sus cuestionamientos.
Las trabajadoras han puesto sobre la mesa sus reclamos.
Los estudiantes observan.
Ahora falta escuchar a Rectoría.
Pero no con otro comunicado lleno de frases bonitas.
Con respuestas concretas.
Porque, hasta ahora, la película parece tener demasiados personajes diciendo:
“Yo no fui”.
Y muy pocos diciendo:
“Yo me hago responsable de resolverlo”.
EGO CHIHUAHUA
Opinión: los puntos de vista expresados en esta columna corresponden a su autor y no necesariamente reflejan la postura institucional de EGO Chihuahua.







