LAS SOMBRAS DE JUAN CARLOS LOERA Y SUS DENUNCIAS
Por Eduardo Arredondo Delgado
Juan Carlos Loera ya pidió licencia al Senado por tiempo indefinido y, con ello, dejó claro que quiere entrar de lleno a la pelea por Ciudad Juárez. La licencia comenzó a surtir efectos el 29 de septiembre.
Pero si Loera quiere disputar la frontera, también tendrá que cargar con algo más que sus aspiraciones políticas.
Tiene sombras. Y tiene expedientes.
Durante su paso por la Delegación de Bienestar en Chihuahua, Loera acumuló 14 denuncias administrativas por abuso de autoridad, nepotismo, maltrato en la prestación de trámites e incumplimiento de funciones, de acuerdo con información de la entonces Secretaría de la Función Pública obtenida por El Universal.
Eso sí: las 14 denuncias terminaron archivadas.
Pero el capítulo no termina ahí.
Desde 2019, el exservidor de la propia Delegación de Bienestar, Hugo Ruiz Esparza, ha mantenido denuncias y litigios relacionados con presuntas irregularidades dentro de esa dependencia.
En 2025, un juez federal ordenó iniciar una auditoría en la Delegación de Bienestar correspondiente al periodo en que Loera estuvo al frente, después de un proceso de amparo promovido por Ruiz Esparza. El denunciante ha sostenido señalamientos sobre una presunta red de corrupción y malos manejos de programas sociales; Loera, por su parte, ha rechazado las acusaciones y las ha atribuido a sus adversarios.
Y hay otro expediente todavía más delicado.
En abril de 2025 se informó que un juez federal ordenó al Ministerio Público investigar hechos relacionados con la muerte de un menor de una comunidad indígena, luego de una denuncia que señalaba que, durante la gestión de Loera como delegado de Bienestar, se habría solicitado atención médica y alimentación para menores en situación crítica que presuntamente no llegaron.
La investigación busca determinar si existieron responsabilidades. Eso no significa que Loera haya sido declarado culpable.
Y aquí está el verdadero asunto político.
Loera ahora quiere Ciudad Juárez.
Dejó el Senado.
Se mete de lleno a la contienda interna.
Pero antes de hablar de candidaturas, encuestas y acuerdos, también tendrá que responder por las sombras que arrastra de su paso por Bienestar.
Porque una cosa es que las denuncias hayan sido archivadas y otra que políticamente desaparezcan.
Una cosa es que un señalamiento esté bajo investigación y otra que exista una sentencia.
Y precisamente por eso Morena tendrá que decidir qué hace con todos sus expedientes.
Si van a revisar a unos, que revisen a todos.
Porque mientras los grupos de Andrea Chávez presionan para que Juárez sea una opción para la senadora, Loera ya tomó la iniciativa y se separó del Senado.
Ahora la pelea por la frontera tiene otro ingrediente:
no solamente quién quiere ser candidato, sino quién puede explicar mejor su propio pasado.
Juárez no es cualquier municipio.
Es la principal plaza política de Morena en Chihuahua y será una pieza central rumbo a 2027.
Así que, si Loera quiere entrar a la carrera, que entre.
Pero que también esté dispuesto a poner sobre la mesa sus expedientes, sus denuncias y las respuestas que ha dado a cada uno de los señalamientos.
Porque en política las licencias se pueden pedir.
Los cargos se pueden dejar.
Los equipos pueden cambiar.
Pero las sombras del pasado caminan con uno.
— Eduardo Arredondo Delgado







