[Los católicos] se complacían en acabar con las mujeres [protestantes] a cuchilladas, con barras de hierro e incluso con tenedores, cortándoles los dedos para quitarles los anillos y arrancándoles las faldas y las camisetas. Tres sacerdotes, un vicario y dos señores permanecían allí de pie, mirando…
– Jules Michelet, “Louis XIV et la révocation de l’édit de Nantes”, 1860. Aquí describe, con su estilo característico, lo que ocurría en las Cévennes tras la revocación.
Siendo mitad protestante y mitad judío,
¿cómo llegar a vivir en Francia puedo,
y a leer historias del país me atrevo,
y encontrar a los franceses muy simpáticos,
al tiempo que recuerdo a mis antepasados blancos,
y como eliminamos a los americanos menos favorecidos,
para de los recursos de la tierra poder apoderarnos,
para hacerle sitio a los blancos codiciosos,
quien no era exactamente amables tampoco?
— Poem(s) and the photograph of the woman (“Shall we call this long after Renoir or Manet (question mark)”) by William Eaton. The 1936 photograph of a man—Jean Zay—is unattributed. A “matter-of-fact” poem with a similar theme: It could be good that un tel poème llegara a su fin.
D’une lettre que Jean Zay, au tout début de sa captivité, a écrit à sa femme
Quand j’aurai pu faire mon récit jusqu’au bout, je suis sûr que personne, dans sa conscience, ne me considéra comme un coupable…. J’ai confiance en la justice…
Once I’ve been able to tell my side of the story in full, I’m sure that no one, in all conscience, will consider me guilty . . . . I have faith in the justice system . . .
Cuando haya podido contar mi versión de los hechos hasta el final, estoy seguro de que nadie, en su conciencia, me considerará culpable…. Confío en la justicia…







