Tras crisis en la Fiscalía, designan relevo provisional en Chihuahua
Chihuahua.— En medio de una fuerte sacudida política y tras la renuncia del fiscal general, la gobernadora María Eugenia Campos Galván nombró a Francisco Sáenz Soto como encargado del despacho de la Fiscalía General del Estado, en un intento por contener la crisis institucional y garantizar la continuidad operativa.
El nombramiento, emitido el 27 de abril, llega apenas horas después de la dimisión de César Jáuregui Moreno, quien dejó el cargo en medio de cuestionamientos por irregularidades en el manejo de información relacionada con la presencia de personas extranjeras en la entidad, un tema que desató polémica y debilitó la credibilidad de la institución.
Sáenz Soto asumirá de manera inmediata y provisional las funciones de la Fiscalía, mientras se desarrolla el proceso formal para designar a un nuevo titular. De acuerdo con el documento oficial, deberá conducirse bajo principios de legalidad, responsabilidad y servicio público, en un contexto donde la presión política y social exige resultados inmediatos.
La salida de Jáuregui no fue menor. En su renuncia, el exfiscal reconoció fallas internas, omisiones en los mecanismos de control y una gestión institucional que no estuvo a la altura de la gravedad del caso. Admitió que la información difundida inicialmente resultó inconsistente y que la situación requería una investigación más profunda, lo que terminó por precipitar su salida.
“Esta omisión vulneró los mecanismos de control y comunicación”, aceptó, al tiempo que asumió la responsabilidad política por los errores cometidos bajo su mando.
El relevo ocurre en un momento crítico para Chihuahua, donde la coordinación en materia de seguridad enfrenta tensiones y donde cualquier vacío de poder podría impactar directamente en el combate al crimen organizado. Aunque Jáuregui defendió algunos logros de su gestión, como operativos relevantes contra laboratorios de drogas, terminó reconociendo que ningún resultado justifica desviaciones del marco legal.
La designación de un encargado busca evitar un vacío institucional; sin embargo, el fondo del problema permanece: una Fiscalía golpeada, bajo escrutinio y con la urgencia de recuperar la confianza ciudadana en medio de uno de los episodios más delicados de la actual administración estatal.







