Cada vez se hunde más la Fiscalía de Chihuahua
Renuncia Zuany tras escándalo por agentes extranjeros
La Fiscalía General del Estado de Chihuahua vuelve a colocarse en el centro del escándalo. Y no es para menos. La renuncia de Guillermo Arturo Zuany Portillo como fiscal de Operaciones Estratégicas y Antisecuestro confirma que la crisis al interior de la institución no solo es profunda, sino que amenaza con convertirse en uno de los episodios más delicados del actual gobierno estatal.
Lo que comenzó como una investigación relacionada con un presunto narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara terminó exhibiendo algo todavía más grave: la presencia de agentes extranjeros armados dentro de instalaciones oficiales de la Fiscalía estatal y el aparente conocimiento que varios funcionarios tenían sobre ello.
La revelación hecha por la fiscal Wendy Paola Chávez Villanueva cayó como una bomba política. No se trata únicamente de una irregularidad administrativa. Hablamos de personas ajenas a las corporaciones mexicanas operando —o al menos teniendo acceso— a espacios reservados para investigaciones de alto impacto. Y peor aún: con armas largas dentro de las instalaciones.
La pregunta es inevitable: ¿quién autorizó su ingreso?, ¿bajo qué acuerdos operaban?, ¿qué tipo de información manejaban?, ¿y desde cuándo ocurría esto?
La salida de Zuany parece más una medida de contención que una solución de fondo. Su trayectoria dentro de la estructura de seguridad estatal lo convirtió durante años en uno de los hombres de confianza dentro de la Fiscalía. Primero al frente de la Agencia Estatal de Investigación y posteriormente como responsable de Operaciones Estratégicas, una de las áreas más sensibles en el combate al secuestro, la extorsión y el crimen organizado.
Por eso su renuncia no puede interpretarse como un simple relevo administrativo. Representa un golpe político e institucional para una Fiscalía que acumula demasiados cuestionamientos y muy pocas respuestas convincentes.
La gobernadora Maru Campos reaccionó con un mensaje contundente: “caiga quien caiga”. La frase suena bien políticamente, pero el verdadero reto será demostrar que no quedará únicamente en discurso.
Porque el problema ya no es solamente quién permitió la presencia de agentes extranjeros. El verdadero problema es la percepción de descontrol dentro de la Fiscalía, la opacidad con la que se manejan operaciones delicadas y la creciente desconfianza ciudadana hacia las instituciones encargadas de procurar justicia.
Chihuahua atraviesa momentos complejos en materia de seguridad. Y mientras la violencia sigue golpeando distintas regiones del estado, las divisiones internas, los escándalos y las renuncias dentro de la propia Fiscalía terminan debilitando aún más la capacidad institucional.
La crisis está lejos de terminar. Y conforme avanzan las investigaciones, cada vez queda más claro que este caso apenas comienza.