¿QUÉ PIENSA REALMENTE EL CIUDADANO DE A PIE DE MARCO BONILLA?
Cuando se apagan las pantallas, terminan los discursos y desaparecen las cifras, queda una sola evaluación: la que hace el ciudadano frente a su realidad cotidiana.
Por EGO Chihuahua
Hay dos Chihuahuas.
El que aparece en los informes de gobierno y el que camina todos los días por las calles.
El primero tiene cifras, gráficas, inauguraciones, fotografías y discursos.
El segundo tiene baches, tráfico, recibos, inseguridad, problemas de servicios y una pregunta sencilla:
¿Realmente estamos mejor?
Esa es la pregunta que debería estar en el centro del Quinto Informe de Marco Bonilla.
No para descalificar lo que se ha hecho.
Tampoco para negar los resultados que pueda presentar el Ayuntamiento.
Sino para escuchar la otra parte.
La del ciudadano de a pie.
Porque gobernar una ciudad no se mide únicamente desde un escritorio.
Se mide cuando una madre lleva a sus hijos a la escuela.
Cuando un trabajador cruza diariamente la ciudad para llegar a su empleo.
Cuando un comerciante abre su negocio.
Cuando una persona necesita que el Municipio atienda un problema.
Cuando una familia quiere caminar por su colonia sin miedo.
Ahí comienza el verdadero examen.
¿LAS CIFRAS SE SIENTEN EN LA CALLE?
El gobierno puede presentar millones de pesos invertidos.
La pregunta ciudadana es:
¿Dónde están esos millones y qué cambiaron en mi vida?
Puede hablarse de grandes obras.
El ciudadano puede preguntar:
¿Y mi calle cuándo?
Puede presumirse tecnología para combatir la delincuencia.
La familia puede preguntar:
¿Por qué todavía tenemos miedo?
Puede hablarse de servicios eficientes.
El ciudadano puede responder:
Entonces, ¿por qué tengo meses esperando que atiendan mi reporte?
Y ninguna de esas preguntas debería considerarse un ataque.
Son preguntas legítimas.
EL CIUDADANO NO VOTA POR UNA PRESENTACIÓN
El ciudadano no vive dentro de un informe.
No come cifras.
No maneja fotografías.
No camina sobre discursos.
Vive en una ciudad real.
Una ciudad con problemas y avances.
Con obras importantes, pero también con pendientes.
Con programas que ayudan a algunos y necesidades que todavía esperan respuesta para otros.
Por eso el Quinto Informe debería ser algo más que una celebración.
Debería ser también un ejercicio de autocrítica.
Porque cinco años son suficientes para presumir logros.
Pero también son suficientes para reconocer errores.
LA PREGUNTA INCÓMODA
Marco Bonilla llega a su quinto informe con una administración que busca presentarse como una gestión de resultados.
Bien.
Entonces viene la pregunta que corresponde:
¿Resultados para quién?
¿Para la ciudad en general?
¿Para determinadas zonas?
¿Para quienes reciben programas?
¿Para quienes utilizan las grandes obras?
¿Para el ciudadano promedio?
Porque Chihuahua no es solamente el Centro, las grandes avenidas o las zonas donde se concentran las inversiones.
Chihuahua también está en las colonias alejadas.
En las calles donde los problemas no siempre aparecen en una fotografía oficial.
EL VERDADERO INFORME ESTÁ EN LA CALLE
Cuando termine el evento.
Cuando se apaguen las luces.
Cuando desaparezcan los discursos.
Cuando las cámaras dejen de transmitir.
Entonces comenzará el verdadero informe.
El que no redactan los funcionarios.
El que no prepara Comunicación Social.
El que no necesita estadísticas.
El que hace el ciudadano.
Ese ciudadano que puede decir:
“Sí, mi ciudad está mejor.”
Pero también puede decir:
“Sí hubo obras, pero todavía falta mucho.”
O simplemente:
“Yo no veo esos resultados donde vivo.”
Todas esas voces forman parte de Chihuahua.
Y ESA ES LA OTRA CARA
Una columna crítica no tiene que decir que todo está mal.
Tampoco tiene que decir que todo está bien.
Su obligación es preguntar.
¿Qué falta?
¿Qué no funcionó?
¿Qué se pudo hacer mejor?
¿Cuánto costó?
¿Quién se benefició?
¿Qué quedó pendiente?
Y, sobre todo:
¿Qué piensa realmente el ciudadano que no tiene micrófono, cargo público ni asiento en primera fila?
Porque ese ciudadano también gobierna.
Lo hace cada vez que vota.
Cada vez que paga impuestos.
Cada vez que exige servicios.
Cada vez que reclama.
Cada vez que reconoce un buen resultado.
MARCO BONILLA TIENE EL ESCENARIO
El alcalde tendrá su momento para presentar su balance.
Ahora falta el otro balance.
El de la calle.
Ese no tendrá teleprompter.
No tendrá aplausos programados.
No tendrá cifras seleccionadas.
Tendrá algo mucho más poderoso:
la experiencia cotidiana.
Y al final, quizá la pregunta más importante no sea cuánto presume el gobierno que hizo.
Sino cuánto de eso siente el ciudadano que recibió.
PORQUE UN GOBIERNO PUEDE ESCRIBIR SU PROPIO INFORME.
PERO LA CIUDAD ESCRIBE EL SUYO TODOS LOS DÍAS.
EGO CHIHUAHUA
Más allá del discurso, la verdadera evaluación comienza cuando se apagan las cámaras y la ciudad vuelve a su realidad.







