EDUARDO ARREDONDO Morena en Chihuahua: Divisiones internas y la sombra de Cruz Pérez Cuéllar
El proceso electoral de 2027 ya está calentando motores en Chihuahua, y con él, una serie de maniobras internas dentro de Morena que podrían marcar el rumbo de las elecciones en este estado clave. Mientras el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, sigue consolidando su figura como un contendiente fuerte y popular, desde las filas de su propio partido surgen rumores de una campaña destinada a debilitar su imagen y posicionar a otro candidato.
Es importante recordar que, hasta hace poco, Pérez Cuéllar gozaba del respaldo oficial de la dirigencia nacional de Morena. Sin embargo, parece que la cohesión interna ha comenzado a desmoronarse a medida que se acerca el 2027. Fuentes cercanas a la bancada morenista en el Senado afirman que se está preparando una ofensiva mediática en su contra, una jugada que tiene como fin despejar el camino para otros aspirantes dentro del partido.
Pero ¿por qué ahora, cuando el alcalde parece gozar de un apoyo popular sólido y competitivo? La respuesta podría estar en los números. Según encuestas recientes, Cruz Pérez Cuéllar ocupa la segunda posición en la preferencia electoral en Chihuahua, solo detrás de la senadora Andrea Chávez. Un panorama favorable para el alcalde, sí, pero que no deja de inquietar a ciertos sectores de Morena que temen que la candidatura de Pérez Cuéllar pueda fracturar aún más la unidad interna del partido en un estado donde las tensiones con el PAN siguen a flor de piel.
Esta fractura interna es solo un reflejo de las tensiones políticas más amplias que definen a Morena en Chihuahua: la lucha por la gubernatura se ha convertido en un campo de batalla entre distintos liderazgos, donde las aspiraciones personales parecen haber eclipsado la idea de cohesión partidaria. Y no es para menos, pues Chihuahua es un territorio clave para el partido, que busca arrebatarle al PAN un dominio que ha mantenido durante años.
Lo que se está jugando en este proceso electoral no es solo una candidatura más, sino el control de una plaza política estratégica para el futuro de Morena en la región. La rivalidad interna no solo es un desafío para el partido, sino también para los votantes, que podrían sentir que el proceso de selección de candidatos está más marcado por los intereses internos que por el bien común.
En este escenario, las maniobras dentro de Morena no hacen más que profundizar la incertidumbre. El partido está a punto de vivir una prueba de fuego, donde cada decisión, cada jugada, puede terminar decidiendo su suerte en un estado que ha sido tradicionalmente bastión del PAN. ¿Será capaz Morena de superar sus divisiones internas y presentar una propuesta sólida y unificada? O, por el contrario, ¿se consumirá en una guerra interna que beneficie al PAN? El tiempo dirá, pero lo que es claro es que Chihuahua se prepara para una batalla política de alto voltaje.







