El narcotráfico, la trata y el tráfico de armas colocan al país en el podio global de delincuencia, según informe del Banco Mundial y GI-TOC
México ha sido catalogado como el tercer país con el mayor nivel de delincuencia organizada a nivel global, de acuerdo con el más reciente Índice Global de Delincuencia Organizada 2024, elaborado por la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional (GI-TOC) y difundido por el Banco Mundial.
La lista, encabezada por Myanmar y Colombia, ubica a México debido al complejo entramado criminal que incluye narcotráfico, trata de personas, tráfico de armas y lavado de dinero, actividades que han permeado diversos niveles del Estado y de la sociedad.
De acuerdo con el informe, el crimen organizado en México opera bajo cuatro ejes clave: control territorial, gobernanza criminal, extorsión y captura institucional. Este modelo ha permitido a los grupos delictivos ejercer influencia no sólo sobre zonas rurales y fronterizas, sino también sobre sectores productivos enteros.
Corredor migratorio y esclavitud moderna
Uno de los hallazgos más alarmantes del estudio es el rol de México como “corredor migratorio”. Se documenta que miles de migrantes centroamericanos son víctimas de explotación sexual y trabajo forzado, particularmente en zonas agrícolas de Guerrero y Oaxaca, donde operan redes criminales con total impunidad.
Extorsión “profesionalizada”
La extorsión, conocida como “cobro de piso”, ha evolucionado al punto de institucionalizarse en sectores agroindustriales de estados como Michoacán y Guanajuato. Productores y comerciantes pagan cuotas obligatorias a cárteles, quienes amenazan con generar desabasto como método de presión.
Armas del norte, violencia del sur
El tráfico de armas desde Estados Unidos continúa alimentando la violencia. Estas armas, muchas veces de uso militar, llegan a manos de cárteles que han elevado su capacidad de fuego, intensificando enfrentamientos y fortaleciendo su poder territorial.
Para William Maloney, economista jefe del Banco Mundial para América Latina, el crimen organizado no debe abordarse únicamente desde la seguridad: “Combatir la delincuencia organizada no es sólo una cuestión de aplicación de la ley, es una prioridad de desarrollo”, advirtió. “Debilita la gobernanza, distorsiona la inversión y exacerba la desigualdad”.
Chihuahua, epicentro de la violencia
Mientras tanto, la violencia homicida continúa sin freno. Tan sólo el pasado domingo 27 de abril, el estado de Chihuahua encabezó la cifra nacional de homicidios con 12 asesinatos en un solo día, según datos oficiales de la SSPC.
Los crímenes se concentraron en municipios como Ciudad Juárez, Chihuahua capital, Madera y localidades de la Sierra Tarahumara. A nivel nacional se registraron 70 homicidios ese día, seguidos por Guanajuato y Ciudad de México con 8 casos cada uno, y Baja California y Sinaloa con 5 asesinatos respectivamente.







