Ana Merodio
El 1 de septiembre de 2026 marcará el fin de una era. Tim Cook dejará su cargo como CEO de Apple tras 15 años al frente de la compañía, tal y como ha informado el gigante tecnológico.
Con él se cierra una de las etapas más delicadas de la historia tecnológica: la del hombre que asumió la “misión imposible” de sustituir a Steve Jobs… y acabó llevando Apple a una valoración cercana a los 3,8 billones de euros, según estimaciones de mercado, aunque no ha estado exento de críticas, especialmente por no haber integrado la inteligencia artificial al ritmo de algunos de sus competidores.
A partir de entonces, pasará a ser presidente ejecutivo del consejo y cederá el mando a John Ternus, quien lleva más de dos décadas en la compañía y ha sido una figura clave en el desarrollo de muchos de los dispositivos más emblemáticos de Apple.
El CEO más poderoso y más discreto de Silicon Valley
Tim Cook nunca fue el típico líder mediático.
Nacido en Alabama en 1960, creció en una familia humilde y construyó su carrera desde la ingeniería y la gestión. Antes de llegar a Apple en 1998, trabajó en IBM y Compaq, especializándose en logística y eficiencia.
Cuando aterrizó en Apple, la compañía atravesaba una etapa complicada. Su papel fue silencioso pero decisivo: reorganizó la cadena de suministro y convirtió la empresa en una maquinaria extremadamente eficiente.
En 2011, tras la muerte de Steve Jobs, asumió el liderazgo. Y lo hizo a su manera. Todos los ojos estaban puestos en él después de la dramática salida del fundador de Apple, que falleció el 5 de octubre de ese año tras años de lucha contra un cáncer de páncreas, diagnosticado en 2003.
De “sucesor imposible” a arquitecto de un imperio
Lejos de intentar imitar a Jobs, Cook redefinió Apple desde la gestión:
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Multiplicó por más de 10 el valor de la compañía
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Impulsó productos como Apple Watch o AirPods
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Disparó el negocio de servicios
Su revolución no fue de espectáculo, sino de precisión, constancia y estrategia.
Multimillonario, sí, pero discreto hasta límites insospechados
Detrás del directivo que convirtió Apple en un gigante global hay un perfil poco habitual en Silicon Valley.
Cook cuenta con una fortuna estimada en torno a los 2.500 millones de euros, segun Forbes, en gran parte ligada a acciones de la compañía. Sin embargo, siempre ha proyectado un estilo de vida mucho más discreto que el de otros magnates tecnológicos.
En lo personal no tiene pareja conocida, no está casado y no tiene hijos conocidos.
Su vida privada es tan austera como hermética.
El dato que marcó un antes y un después
En 2014, Tim Cook hizo historia al declarar públicamente su homosexualidad, convirtiéndose en el primer CEO abiertamente gay de una empresa Fortune 500.
Años antes, en 1996, había vivido un episodio que marcaría su forma de entender la vida: un diagnóstico erróneo de esclerosis múltiple. Una experiencia que reforzó su interés por la salud, la privacidad y el impacto social de la tecnología.
Un jefe obsesivo: correos a las 4:30 y disciplina extrema
Si hay algo en lo que coinciden quienes han trabajado con él es en su nivel de exigencia.
Duerme apenas cinco horas y envía correos de madrugada. Analiza cada detalle antes de decidir y es capaz de alargar las reuniones hasta agotar todos los datos; eso de lanzarse a la piscina no va con él.
Entre las anécdotas más repetidas está su rutina de trabajo casi milimétrica y su costumbre de encadenar reuniones mientras consume barritas energéticas.
Fuera de la oficina, su desconexión pasa por el fitness, el ciclismo y el senderismo, especialmente en parques como Yosemite.
Su sucesor: ¿quién es John Ternus?
El nuevo CEO, John Ternus, representa un cambio de enfoque. Ingeniero mecánico y con más de dos décadas en Apple, ha sido una figura clave en el desarrollo de productos como el iPhone, el Mac o los chips propios de la compañía.
A diferencia de Cook, su perfil es aún más reservado, si cabe. Apenas hay información pública sobre su vida personal y mantiene una discreción total en torno a su entorno familiar.
Como curiosidad, compitió como nadador durante su etapa universitaria, una disciplina que muchos dentro de Apple relacionan con su estilo de liderazgo: metódico, constante y orientado a resultados. En los últimos años, además, se ha convertido en uno de los rostros habituales de las presentaciones de la compañía.
El fin de una era… y el inicio de otra
Tim Cook no desaparece del todo: seguirá vinculado como presidente ejecutivo.
Pero su salida marca un cambio profundo de una etapa centrada en eficiencia y crecimiento a otra que podría girar hacia la innovación tecnológica pura
Apple vuelve a poner a un ingeniero al mando en un momento clave para la inteligencia artificial y los nuevos dispositivos.







