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Dominical
Entre Juana y Chana
La reconfiguración de la hegemonía económica global.
Por: Raúl Sabido
> El ocaso del neoliberalismo:
“Los últimos 16 meses han marcado un punto de inflexión en el pensamiento económico global. El neoliberalismo, con su apuesta por la deslocalización industrial y la reducción de costos a través de salarios bajos en países periféricos, en su momento, mostró ya sus límites y las consecuencias por el abuso. Estados Unidos, pionero en este modelo, hoy enfrenta las consecuencias de haber debilitado su propia base productiva interna, la ambición sin patria capitalista les cobra las facturas hoy”
> La relocalización estadounidense:
Desde enero de 2025, Washington inició un proceso de relocalización industrial con garrote y aranceles. Sectores estratégicos como los semiconductores, la industria automotriz y la energía renovable se han convertido en prioridad. El objetivo es reducir la dependencia de Asia y recuperar su soberanía tecnológica. Sin embargo, reconstruir cadenas de suministro, desmanteladas durante décadas, implica costos elevados y un tiempo de maduración que no se puede acelerar.
Un ejemplo es la Ley CHIPS, que busca incentivar la producción de microprocesadores en suelo estadounidense, enfrenta el reto de competir con la escala y eficiencia que China ya consolidó.
> El pragmatismo chino:
China, en contraste, fortaleció primero su mercado interno antes de abrirse al mundo. Su modelo de “comunismo de libre mercado” permitió consolidar industrias estratégicas sin depender de la deslocalización, al contrario, priorizaron el fortalecimiento de sus industrias. La ingeniería inversa aplicada en sectores como la telefonía móvil, la energía solar y la inteligencia artificial fue clave para su ascenso. Hoy, empresas como Huawei o BYD son símbolos de cómo un Estado puede impulsar innovación y competitividad global.
> Rusia y la autosuficiencia:
Rusia, por su parte, apostó por un modelo de “ autosuficiencia económica” , el nacionalismo Ruso, como el Chino, fue la guía para el desarrollo de la filosofía política y económica. La presión de sanciones internacionales, presionando para debilitarla, la obligó a fortalecer su producción interna en sectores como la energía, la defensa y la agricultura. Aunque con limitaciones, esta estrategia le permitió mantener estabilidad y proyectar influencia en mercados emergentes, se fortaleció hacia adentro primero.
> El resultado es un mundo tripartito:
En un mundo donde Estados Unidos intenta reconstruir lo que el mismo desmanteló, China se consolidó mirando hacia adentro antes de abrirse y Rusia se sostuvo en la autosuficiencia forzada. Su nacionalismo los fortaleció.
Cada uno refleja un aprendizaje distinto sobre cómo enfrentar la globalización y sus límites, situación que Estados Unidos ni previó ni visualizó desde el momento en que desdeñó su nacionalismo que hoy intenta recuperar.
> La dependencia tecnológica y el espejismo maquilador:
Los países que se abrieron al mundo sin desarrollar tecnología propia terminaron convertidos en simples maquiladores de la industria deslocalizada y de ensamble. La estabilidad laboral país quedó en manos de cadenas externas, sin un proyecto nacional que asegurara autonomía.
Como ejemplo México, Centroamérica y buena parte del sudeste asiático se convirtieron en plataformas de ensamblaje de electrónicos, textiles y autopartes, sin que la transferencia tecnológica se tradujera en innovación local, no tuvieron la visión China.
La apertura indiscriminada debilitó la industria nacional y mantuvo precios altos por la dependencia de insumos importados. Hoy, con la relocalización industrial, el sector maquilador enfrenta cierres de plantas y despidos masivos y el país maquilador, sin industrias propias capaces de absorber la mano de obra desplazada, siendo esto el precio que se pagara y, en aprendizaje, los Chinos son un ejemplo vivo de lo que se debió haber hecho.
En México, por ejemplo, la maquila representa más del 40% de las exportaciones en ciertas regiones fronterizas. Su debilitamiento amenaza directamente la estabilidad laboral y el tejido social de ciudades como Ciudad Juárez o Tijuana.
> El coletazo de la hegemonía en decadencia:
Previo a la ola neoliberal, Estados Unidos era doblemente fuerte con un mercado interno muy robusto y una capacidad exportadora que le permitía dominar el comercio mundial. Todo cambió cuando la administración de Ronald Reagan impulsó la deslocalización industrial bajo la doctrina capitalista neoliberal.
La lógica era trasladar la producción a países con sistemas fiscales y laborales débiles, con maquiladores mano de obra barata para abaratar costos y mantener precios competitivos en su mercado interno. La consecuencia fue doble:
a) Estados Unidos perdió soberanía industrial y tecnológica.
b) Los países maquiladores quedaron atrapados en un rol dependiente, sin capacidad de innovación ni desarrollo autónomo.
El resultado fue un espejismo: precios aparentemente bajos en Estados Unidos, sostenidos por la transferencia de riqueza y el subsidio indirecto proveniente de la mano de obra barata en países maquiladores. Pero lejos de consolidar industrias locales en esos países, este modelo drenó recursos y frenó la innovación, dejando a sus economías atrapadas en la dependencia y sin capacidad de desarrollo autónomo.
El problema interno de inflación que hoy tienen los estadounidenses fue similar a la de aquellos tiempos en que decidieron la deslocalización, donde buscaban abatirla con menores costos de producción y con ello frenar la escalada de precios en su mercado interno.
> La oferta de las hegemonías:
China- Rusia- Estados Unidos.
Hoy, la oferta de las hegemonías se divide en dos caminos:
a) El garrote, el chantaje y la amenaza, que buscan imponer subordinación.
b) La cooperación, la inversión y el desarrollo, que se presentan como relaciones de socios.
Pero lo que brilla, a veces, es oro porque a veces es cobre y con el tiempo se opaca. La cooperación puede esconder nuevas formas de dependencia, y el garrote puede disfrazarse de protección. En ambos casos, las hegemonías buscan preservar su influencia una por la fuerza y opresión y los otros por la inversión y la cooperación.
> Entre Juana y Chana se encuentra el mundo:
La metáfora se vuelve inevitable: quienes apostaron por la deslocalización hoy enfrentan desórdenes graves, mientras quienes fortalecieron primero su casa dominan el escenario global. El capitalismo neoliberal mostró su error; el comunismo pragmático mostró su astucia. El mundo se mueve “entre Juana y Chana”, entre dos caminos que revelan que no hay recetas únicas, pero sí consecuencias inevitables.
> El resultado crítico es claro:
La globalización sin estrategia fue un espejismo, y hoy los países que supieron equilibrar nacionalismo económico con apertura comercial son los que dictan las reglas del juego. La verdadera disyuntiva no es elegir entre hegemonías, sino preguntarse:
¿Cuándo aprenderán las naciones a construir autonomía antes de que el cobre se opaque?
> Cual fue el detonante de China:
La ingeniería inversa fue el catalizador que permitió a China pasar de ser “la fábrica del mundo” a convertirse en el cerebro tecnológico del planeta. Fue una estrategia pragmática: aprender rápido, innovar sobre lo aprendido y luego competir con ventaja.
En otras palabras: China convirtió la copia en creación, y la dependencia en liderazgo. Y esa oportunidad se la dio la deslocalización de los Estados Unidos.
Mientras en Estados Unidos una parte de sus jóvenes se refugian en las drogas, en China y Rusia los jóvenes están en las Universidades.







