Catalina Bersabé
Amancio Ortega llega a los 90 años -los cumplió el pasado 28 de marzo- con buena salud. El fundador del imperio Inditex tiene mucho que celebrar -aunque no lo ha hecho con grandes fiestas, siempre ha sido un hombre sencillo-. Entra en una nueva década y la empresa que puso en pie hace más de cincuenta años -y que le ha llevado a estar entre las diez mayores fortunas del planeta- sigue consiguiendo excelentes resultados.
Ahora, después de tantos años al mando de Inditex -que dejó en manos de su hija, Marta de la que no puede estar más orgulloso, según nos cuentan-, se toma la vida con calma -sin la presión de tener que tomar decisiones-, pero no alejado por completo de la empresa. “Le gusta ver la maquinaria funcionando. Estar al día de todo”. Opina y participa en las colecciones -tiene una gran visión para captar tendencias-, escucha mucho a los jóvenes y sigue trabajando, desde otra línea.
En su despacho no hay paredes y se rodea de un gran equipo que no puede admirarlo y respetarlo más: representa la verdadera filosofía de Inditex, que se basa en el trabajo conjunto, en cuidar de todos y saber que todo se puede mejorar.
Paseos, natación y una dieta cuidada
Amancio tiene una gran vitalidad y le gusta seguir una rutina, que podría ser uno de los secretos de su eterna juventud. Se va pronto a la cama -nunca le ha gustado trasnochar-, no madruga -no hay nada que le quite el sueño- y su primera actividad del día es el ejercicio físico. De hecho, tiene un entrenador personal.
También le gusta mucho nadar -por eso construyó una piscina climatizada en su casa- y, cuando llega el buen tiempo, navegar por la ría de Aldán (Pontevedra) a bordo del Valoria -que lleva el nombre del pueblo donde nació su madre-. Antes, disfrutaba mucho jugando al tenis, un deporte que ha cambiado por los paseos. Camina por María Pita, por el puerto… en ocasiones, solo -otras, con su chihuahua Pepito- y cuida mucho su dieta. En su pazo de Ancéis, en Cambre -que está muy cerca del de su hija Marta, en Sigrás-, hay una huerta y un gallinero, para las verduras y los huevos de casa -le gusta mucho la tortilla de patata-.
Un desafío ecológico que también ha transmitido en Inditex, donde no hay productos congelados ni ultraprocesados. La apuesta es por los alimentos frescos y de proximidad, y, por supuesto, cero plásticos.
Tampoco bebe alcohol -no es algo nuevo- y vive un tanto ‘alejado’ del mundo multimedia: tiene un teléfono móvil -pocos tienen su número de teléfono- que tan sólo usa para llamar -no tiene ni WhatsApp- a los suyos. Se acuerda mucho de aquellos amigos que ya no están, en especial, de los que lo acompañaron cuando Inditex todavía estaba construyéndose, y valora mucho la lealtad. Con ellos habla de todo: de los nietos; de la actualidad, que sigue cada día en el periódico; de fútbol, y de la vida, porque le interesa todo.
Y también está su mujer, Flora Pérez Marcote -con quien celebrará en mayo las bodas de plata-, y su familia, que le cuida y le mima -sobre todos sus nietos pequeños, los tres hijos de Marta-. Ellos son su pilar. Todos residen en O Parrote (A Coruña), aunque también le gusta ir a Melide, donde conservan la casa familiar de su mujer; a Toques, donde viven sus cuñados Luisa Pérez y Carlos Mato; y visitar a su hija mayor, Sandra, y a Marcos, que nació con una parálisis cerebral; a sus otros nietos y a su hermana, Josefa, que vive en una calle muy cercana a la suya.







