Ani Moro
La Iglesia de los Jerónimos de Madrid, uno de los enclaves más emblemáticos de la capital, ha sido el escenario del matrimonio entre Pilar Otero de Navascués Viada y Carlos del Teso Cañellas, en una ceremonia celebrada el pasado mes de febrero que reunió a numerosas personalidades de la sociedad española en un ambiente de elegancia, tradición y emoción. La ceremonia religiosa fue oficiada por el Reverendo Padre Patricio de Navascués, tío y primo de la novia, y Jaime Rodríguez, L.C., en un acto solemne que destacó por su carácter familiar y su profundo simbolismo. La música, cuidadosamente seleccionada, corrió a cargo de los solistas de la Fundación Operística de Navarra – La Favorita, que aportaron una atmósfera especialmente emotiva a cada momento de la celebración.
Uno de los instantes más comentados fue la entrada de la novia, Pilar Otero de Navascués Viada, del brazo de su padre, quien vestía el uniforme de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza. En ese momento sonó la barcarola de Los cuentos de Hoffmann de Jacques Offenbach, una pieza que envolvió la escena en un aire de delicadeza y sofisticación. La novia lució un diseño de T. ba, acompañado de un cuidado trabajo floral realizado por Mosquet (Blanca Marín de Heredia), que aportó un toque romántico y natural al conjunto.
Tras la ceremonia, los recién casados protagonizaron un gesto de especial devoción al entregar el ramo a la Virgen del Pilar en la capilla lateral de la iglesia de Los Jerónimos, un lugar cargado de historia donde también contrajeron matrimonio los padres de la novia. Este momento íntimo añadió un significado emocional muy profundo a la celebración.
Finalizado el enlace, los invitados se trasladaron al Castillo de Viñuelas, donde tuvo lugar el almuerzo y la posterior celebración, que reunió a más de 400 asistentes. El entorno, rodeado de naturaleza y con una cuidada puesta en escena, sirvió como marco perfecto para una jornada marcada por la música, la alegría de amigos y familiares de los novios.
Uno de los momentos más especiales de la recepción fue el vals brindis de La Traviata, interpretado en directo por los solistas de la Fundación Operística de Navarra – La Favorita. A lo largo de la celebración, varios invitados sorprendieron a los novios con interpretaciones vocales acompañadas al piano-bar por Romo Santana, lo que prolongó la velada en un ambiente distendido, divertido y muy participativo.
La celebración, cuidada hasta el último detalle, destacó por su equilibrio entre tradición, música y un ambiente festivo que se prolongó durante toda la jornada.
Como colofón a este enlace, los recién casados iniciaron su luna de miel al día siguiente con destino a Chile, donde emprendieron un recorrido de tres semanas a lo largo de más de 3.400 kilómetros de norte a sur, en un viaje en el que la pareja combinó aventura, descubrimiento y tiempo en pareja tras una boda inolvidable en el corazón de Madrid.







