¡SE RINDIÓ ARANJUEZ ANTE MORANTE!
TRES OREJAS, PUERTA GRANDE Y UNA TARDE DE TOREO GRANDE EN LA GOYESCA DEL MOTÍN
ARANJUEZ, MADRID.— ¡Qué manera de torear!
La bicentenaria plaza de Aranjuez se vistió de gala y terminó rendida a los pies de Morante de la Puebla, quien se convirtió en el dueño absoluto de una tarde que tuvo arte, personalidad y momentos de auténtica categoría.
Tres orejas. Tres golpes de autoridad. Y la Puerta Grande abierta de par en par.
Morante no vino a cumplir. Vino a mandar.
Desde su primer toro dejó claro que cuando aparece la inspiración, el de La Puebla puede convertir una embestida en una obra de arte. Dos series por la derecha, cargadas de temple y profundidad, hicieron rugir los tendidos.
Pero Morante todavía guardaba un as bajo la manga.
EL CUARTO: MORANTE LE SACÓ EL ALMA AL TOREO
El cuarto fue más corto y exigente. Un toro que no regalaba nada y que obligaba a tirar de oficio.
Morante respondió con aplomo, paciencia y autoridad.
Lo empujó hacia delante, le dio sitio y consiguió arrancarle una extraordinaria serie con la izquierda.
¡Ahí estaba el torero de época!
Muleta baja, muñeca suelta y ese sello personal que convierte cada pase en algo diferente.
Y para rematar, estocada breve y brillante.
La plaza explotó.
Las orejas fueron el reconocimiento a una actuación que tuvo el aroma de las grandes tardes.
¡MORANTE, EN HOMBROS!
AGUADO PUSO ELEGANCIA
Pablo Aguado también dejó una huella importante.
Al tercero lo toreó con gracia y torería, acompañando la estrecha embestida del animal con suavidad y buen gusto.
Oreja para Aguado, que volvió a demostrar que su tauromaquia tiene personalidad propia.
Ante el sexto estuvo por encima de las condiciones del toro, pero esta vez la espada se interpuso entre el torero y un premio mayor.
ORTEGA, TORERO ANTE LOS TOROS MÁS COMPLICADOS
A Ortega le correspondió el lote de menores prestaciones.
Y ahí también se mide un torero.
Sin facilidades, mantuvo la seriedad, la técnica y la disposición. No hubo puerta grande, pero sí reconocimiento de los tendidos con una ovación a una actuación marcada por la entrega.
CUVILLO PUSO EL MARCO
Los toros de Cuvillo, nobles y medidos de empuje, ofrecieron posibilidades diferentes a los espadas.
Y en ese escenario apareció el gran protagonista:
MORANTE DE LA PUEBLA
Tres orejas. Puerta Grande. Aranjuez rendido.
Una de esas tardes en las que el público no solamente presencia una corrida…
presencia un acontecimiento.
Porque hay toreros que torean.
Y luego está Morante, cuando decide que la plaza será suya.
¡ARANJUEZ YA TIENE DUEÑO!
MORANTE DE LA PUEBLA: TRES OREJAS Y UNA GOYESCA PARA LA HISTORIA.
EGO CHIHUAHUA | TAUROMAQUIA






