Oreja a la clase de Ruiz de Velasco y a la entrega de Vilau en Arganda del Rey
ARGANDA DEL REY, MADRID.— La XXXVII edición de la Feria de Novilladas Vid de Oro arrancó con un lleno de “No hay billetes” y una tarde en la que Mario Vilau y Ruiz de Velasco dejaron constancia de su entrega, valor y capacidad para imponerse ante una novillada de Toros de Brazuelas que exigió oficio y paciencia.
El resultado fue de una oreja para cada uno, en una tarde donde el toreo tuvo que abrirse paso ante novillos de comportamiento desigual y, en varios momentos, faltos de fuerza y transmisión.
Ruiz de Velasco: la clase encontró premio
Ruiz de Velasco tuvo una actuación de contrastes. Ante su primero no encontró las condiciones necesarias para desarrollar su concepto y terminó escuchando silencio tras aviso.
Pero frente al sexto apareció otra versión del novillero. Desde el capote dejó algunos pasajes con personalidad y, ya con la muleta, consiguió encontrar mayores posibilidades en un ejemplar con más codicia y motor.
El castellano mostró temple, naturalidad y buen gusto, especialmente por el pitón izquierdo, donde consiguió algunos naturales que dejaron ver la calidad de su concepto. Aunque el novillo terminó por embestir con cierta brusquedad, Ruiz de Velasco mantuvo la disposición y cerró su actuación con una estocada.
La oreja llegó tras aviso como reconocimiento a una faena en la que la clase terminó imponiéndose a las dificultades del animal.
Vilau: valor, entrega y cercanías
Mario Vilau fue otro de los nombres destacados de la tarde.
El novillero catalán salió dispuesto desde el principio. Ante su primero recibió al animal de rodillas y posteriormente construyó una faena basada en la determinación y en la búsqueda constante de los terrenos.
La fuerte petición de oreja no fue atendida por el palco y Vilau terminó dando la vuelta al ruedo.
Pero el quinto fue otra historia.
Vilau se fue a portagayola, protagonizando un recibo de gran exposición que encendió inmediatamente los tendidos. Después, de rodillas, volvió a conectar con el público y desarrolló una faena basada en la cercanía, la firmeza y el valor.
El novillo no regaló demasiadas facilidades y fue apagándose conforme avanzaba la faena, pero Vilau insistió hasta el final, metiéndose prácticamente entre los pitones.
La espada acompañó y esta vez sí apareció el pañuelo: oreja para Mario Vilau.
Una plaza llena y dos novilleros que dejaron huella
La tarde inaugural de la Vid de Oro 2026 tuvo además el atractivo de un coso completamente lleno, muestra de la expectación que genera la feria de Arganda del Rey.
Adrián Centenera, quien entró al cartel como sustituto de Samuel Castrejón, mostró voluntad ante un lote que tampoco le permitió redondear sus actuaciones y fue silenciado en sus dos turnos.
Al final, Mario Vilau y Ruiz de Velasco salieron como los triunfadores de la jornada, cada uno con una oreja, aunque por caminos diferentes: Vilau desde la entrega, el riesgo y la emoción; Ruiz de Velasco desde la clase, el temple y el buen toreo.






