Rocha y nueve más, bajo la lupa de la FGR
El regreso que incomodó a Sheinbaum
Por Eduardo Arredondo
Hay decisiones políticas que hablan por sí solas. Y el fugaz regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa parece haberse convertido en una de ellas.
La presidenta Claudia Sheinbaum fue clara: no le pareció pertinente que Rocha regresara al cargo mientras existen investigaciones abiertas por parte de la Fiscalía General de la República (FGR).
Y aquí está el punto delicado: Sheinbaum no acusó a Rocha de ningún delito. Lo que hizo fue poner sobre la mesa un hecho político y jurídico: si una persona está bajo investigación, lo prudente —dijo— es separarse del cargo y permitir que la autoridad haga su trabajo.
Rocha regresó el viernes.
Al día siguiente volvió a pedir licencia.
Un regreso exprés que abrió más preguntas de las que pudo cerrar.
La Presidenta reconoció que ni siquiera tuvo conocimiento previo de la decisión. Se enteró, dijo, por una publicación del propio gobernador en redes sociales.
Y su reacción fue contundente: “No me parecía pertinente, por decir lo menos”.
La frase, políticamente, pesa.
Porque detrás del episodio no solamente está Rocha Moya. Está también la imagen de un gobierno estatal sometido a una enorme presión política, mediática y judicial.
DIEZ NOMBRES BAJO INVESTIGACIÓN
Sheinbaum confirmó que la FGR mantiene investigaciones contra 10 personas señaladas previamente por autoridades de Estados Unidos, entre ellas Rubén Rocha Moya.
Pero también puso un límite: que exista una investigación no significa que exista culpabilidad.
La Fiscalía será la encargada de determinar si hay elementos suficientes para acreditar alguna responsabilidad.
Ese matiz es fundamental.
Mientras no existan pruebas que acrediten un delito, nadie puede ser condenado políticamente desde Palacio Nacional, desde Morena, desde Estados Unidos ni desde las redes sociales.
Pero tampoco puede ignorarse una investigación federal.
Y ahí es donde el caso Rocha se vuelve incómodo.
¿POR QUÉ REGRESAR?
La pregunta quedó flotando en el ambiente político de Sinaloa:
¿Para qué regresar al cargo si un día después habría de solicitar nuevamente licencia?
Sheinbaum incluso fue cuestionada sobre si el movimiento pudo estar relacionado con la búsqueda de fuero tras la detención de Fausto Corrales, señalado en investigaciones relacionadas con el caso de Ismael “El Mayo” Zambada.
La Presidenta no especuló.
Y quizá esa sea la respuesta más prudente.
Que investigue la Fiscalía.
Porque una cosa es la sospecha política y otra muy distinta una responsabilidad penal.
MORENA TAMBIÉN MARCA DISTANCIA
El asunto tiene otra dimensión.
El retiro del respaldo político de Morena a Rocha Moya tampoco significa, jurídicamente, que exista una condena.
Es una decisión política.
La Presidenta insistió en que ni el Gobierno federal ni un partido político tienen facultades para determinar la culpabilidad de una persona.
Eso corresponde a la Fiscalía y, eventualmente, a los tribunales.
Sin embargo, políticamente el mensaje es demoledor:
Rocha ya no parece tener el mismo margen de maniobra dentro de la llamada Cuarta Transformación.
Y cuando el respaldo político comienza a desaparecer, cualquier movimiento adquiere otra lectura.
EL PODER POR EL PODER
El sábado, Sheinbaum publicó un mensaje en redes sociales en el que advirtió que ningún interés personal puede estar por encima del bienestar de México.
Aunque no mencionó directamente a Rocha, el mensaje llegó justo después de su regreso a la gubernatura.
La expresión sobre la “ambición desnuda del poder por el poder” dejó abierta la interpretación.
En política, las coincidencias también comunican.
Y esta coincidencia fue demasiado evidente para pasar inadvertida.
AHORA VIENE EL CONGRESO
Si Rocha permanece separado del cargo, el escenario apunta al Congreso de Sinaloa.
Será el Poder Legislativo estatal el que tenga que resolver quién debe asumir la responsabilidad de conducir el gobierno.
Sheinbaum ya dejó una recomendación:
capacidad, honestidad, profesionalismo y compromiso con la población.
No es poca cosa.
Porque Sinaloa no necesita más incertidumbre política.
Necesita gobierno.
Necesita seguridad.
Necesita instituciones fuertes.
Y necesita que las investigaciones se realicen sin presiones, sin venganzas políticas y sin privilegios.
EL DATO
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la FGR mantiene abiertas investigaciones contra 10 personas señaladas por autoridades estadounidenses, entre ellas Rubén Rocha Moya. La propia Presidenta subrayó que corresponde exclusivamente a la Fiscalía determinar si existen elementos de responsabilidad.
Por ahora, Rocha no está condenado. Pero tampoco está fuera de la investigación.
Y en política, cuando la Fiscalía toca la puerta, el poder comienza a caminar por terreno mucho más resbaladizo.







