Reyes, Emperadores y limpia de calzado…
Eduardo Arredondo Delgado
Asistentes cercanos al presidente de la Suprema Corte de Justicia, Hugo Aguilar, se agacharon para lustrarle el calzado, durante el 109 aniversario de la Constitución ayer en Querétaro.
La practica de la limpieza de los zapatos duró menos de 13 segundos, pero en la percepción social fue una acción anormal y si como una práctica de humillación. Los actos serviles en la administración pública son “normales”. César Duarte en la cámara de diputados tenía sirvientes que le planchaban la ropa casi a cualquier hora sin increparse y sin molestarse.
Amanda Pérez Bolaños, directora general de Comunicación Social de la SCJN, fue una de las personas que limpió los zapatos y después un hombre de mediana edad lo hizo también.
La polémica estriba en que esta administración es “diferente” pero en la práctica manda otro mensaje, cuya esencia podría denigrar a otros subalternos.
Conviene precisar que de alguna manera el control social es una armiña de quien detenta el poder sin asumir las consecuencias.
Las excentricidades de políticos y hasta de emperadores romanos. Augusto, por ejemplo, obsesionado con el control, aprobó leyes contra el adulterio y desterró a su propia hija, Julia.
El cuerpo de la Suprema Corte de Justicia en un acto de “rebeldía” rechazaron las camionetas Jeep blindadas, con un valor millonario.Más grave aún es que una de las personas que limpió el calzado fuera Amanda Pérez Bolaños, directora general de Comunicación Social de la SCJN. No se trata de un ayudante circunstancial, sino de una funcionaria de alto nivel reducida, en los hechos, a un gesto que desnuda las jerarquías reales dentro del Poder Judicial. El mensaje es inequívoco: hay quienes mandan y quienes se agachan. intocable. Cuando el poder permite —y normaliza— que otros se agachen, deja claro que no ha cambiado su naturaleza: solo ha aprendido a maquillarse mejor. Y eso, en el máximo tribunal del país, no es un desliz; es una señal alarmante.







