¿QUIÉNES ERAN LOS DORADOS?
La legendaria escolta que protegía a Francisco Villa
Hombres de confianza, jinetes de élite y combatientes seleccionados entre los mejores de la División del Norte. Los Dorados se convirtieron en la sombra armada del Centauro del Norte y en una de las imágenes más poderosas de la Revolución Mexicana.
CHIHUAHUA.- Cuando se habla de Francisco Villa, es imposible separar su historia de los hombres que cabalgaban junto a él.
Vestidos para la guerra, montados en buenos caballos y siempre atentos a cualquier amenaza, los llamados Dorados fueron mucho más que una escolta.
Fueron hombres de confianza de Villa, combatientes experimentados y una unidad que terminó convirtiéndose en leyenda de la Revolución Mexicana.
LOS ELEGIDOS DEL CENTAURO DEL NORTE
A principios de 1914, Francisco Villa reunió a un grupo selecto de oficiales y soldados provenientes de distintas brigadas de la División del Norte.
No cualquiera podía formar parte de aquella escolta.
Se buscaban hombres con experiencia militar, habilidad a caballo, capacidad para combatir en situaciones extremas y, sobre todo, lealtad absoluta hacia Villa.
La fuerza habría comenzado con alrededor de 100 hombres, aunque su integración y número fueron cambiando conforme avanzó la lucha revolucionaria.
Su función principal era proteger al jefe de la División del Norte, pero también podían participar en las operaciones militares más arriesgadas.
¿POR QUÉ “LOS DORADOS”?
El origen exacto del nombre no está completamente esclarecido.
Una de las versiones más difundidas señala que Villa tomó el nombre después de conocer o quedar impresionado por otra escolta militar que utilizaba esa denominación.
Con el tiempo, “Los Dorados” quedó asociado a los hombres que acompañaban al revolucionario chihuahuense.
El nombre terminó convirtiéndose en una marca de prestigio, disciplina y cercanía con Villa.
CABALLOS, MÁUSER Y COLT
Los Dorados también construyeron una imagen que quedó grabada para siempre en la fotografía revolucionaria.
Eran jinetes.
Sus caballos eran parte fundamental de su fuerza y movilidad.
Portaban armas de la época, entre ellas fusiles Máuser y pistolas Colt, y utilizaban sombreros de ala ancha y prendas militares que contribuyeron a crear la imagen del revolucionario que hoy forma parte del imaginario mexicano.
Las fotografías de aquellos hombres, montados y armados junto al Centauro del Norte, ayudaron a convertirlos en uno de los símbolos visuales más reconocibles de la Revolución.
LA SOMBRA ARMADA DE VILLA
Los Dorados acompañaron a Villa durante algunas de las campañas más importantes de la División del Norte.
Estuvieron cerca de él durante victorias que hicieron crecer su fama y también durante los momentos más difíciles que terminaron marcando el declive militar del villismo.
Su cercanía con Villa los convirtió en hombres privilegiados dentro de su círculo de confianza.
No eran simples soldados.
Eran los hombres que tenían que estar cerca del jefe cuando el peligro estaba más cerca.
CUANDO VILLA DEJÓ LAS ARMAS
Después de años de enfrentamientos, Francisco Villa depuso las armas y se retiró a la hacienda de Canutillo, en Durango.
Pero la historia de los Dorados no terminó inmediatamente.
Algunos de sus antiguos compañeros y escoltas permanecieron cerca del revolucionario durante su retiro.
La lealtad que habían construido durante los años de guerra sobrevivió al campo de batalla.
Hasta el final, Villa continuó rodeado por hombres que habían compartido con él campañas, triunfos, derrotas y momentos en los que la vida podía depender de unos cuantos segundos.
DE ESCOLTA A LEYENDA
Con el paso de las décadas, los Dorados dejaron de ser solamente una unidad militar.
Se transformaron en leyenda.
Representan al México revolucionario de los caballos, los trenes, los fusiles y las grandes cargas de caballería.
Pero también representan algo más íntimo dentro de la historia de Francisco Villa:
la lealtad de los hombres que estuvieron a su lado cuando era uno de los personajes más poderosos y perseguidos de la Revolución.
Más de un siglo después, la imagen permanece.
Un grupo de jinetes avanzando por los caminos del norte.
Al frente, el hombre que la historia bautizó como el Centauro del Norte.
Y alrededor de él, sus hombres de confianza:
Los Dorados de Villa.
EGO CHIHUAHUA
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Porque Chihuahua no solamente cuenta su historia: la cabalga







