¿POR QUÉ HA FALLADO MARCO BONILLA?
Cinco años son suficientes para presumir resultados.
Pero también son suficientes para identificar lo que no funcionó.
El Quinto Informe no debería limitarse a decir cuánto se invirtió, cuántas obras se hicieron o cuántos programas se anunciaron.
Debe responder algo mucho más sencillo:
¿QUÉ PROBLEMAS SIGUEN SIN RESOLVERSE Y POR QUÉ?
¿Por qué hay ciudadanos que siguen reclamando servicios?
¿Por qué existen colonias donde las necesidades básicas continúan?
¿Por qué hay problemas que se anuncian como atendidos mientras los ciudadanos aseguran lo contrario?
¿Por qué algunas obras se presentan como grandes soluciones cuando todavía generan cuestionamientos?
Y una pregunta fundamental:
¿DÓNDE ESTÁ LA AUTOCRÍTICA?
Un gobierno que solamente habla de lo que hizo, pero no explica lo que salió mal, no está rindiendo cuentas completas.
Porque gobernar también significa reconocer errores.
Corregir.
Responder.
Y hacerse responsable.
MARCO BONILLA PUEDE PRESENTAR SU QUINTO INFORME.
Pero la ciudadanía también tiene derecho a presentar su propio balance:
Lo que funcionó.
Lo que no funcionó.
Lo que quedó pendiente.
Y lo que, después de cinco años, sigue siendo un problema.
Ese es el informe que no se proyecta en una pantalla.
Se vive en la calle.
Y aquí está el punto que ningún discurso puede esquivar:
SI TODO ESTÁ BIEN, QUE LO DEMUESTREN LOS CIUDADANOS.
SI ALGO FALLÓ, QUE SE EXPLIQUE POR QUÉ.
Y SI TODAVÍA HAY PENDIENTES, QUE NO LOS ESCONDAN DETRÁS DE LAS CIFRAS.
Porque cinco años después ya no alcanza con decir:
“Estamos trabajando.”
La ciudadanía quiere saber:
¿QUÉ SE RESOLVIÓ, QUÉ FALLÓ, QUIÉN ES RESPONSABLE Y CUÁNDO SE VA A CORREGIR?
Ese es el verdadero examen.
Y esa calificación no la pone el gobierno.
LA PONE LA CALLE.
EGO CHIHUAHUA







