Por: Héctor de Mauleón
El 26 de abril de 2026, el fiscal especializado en Operaciones Estratégicas de Chihuahua, Guillermo Arturo Zuany Portillo, declaró ante el Ministerio Público que desconocía la presencia de agentes estadounidenses en el operativo de El Pinal, donde murieron dos ciudadanos de Estados Unidos y el director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), Pedro Oseguera Cervantes.
Según la declaración citada en el expediente, Zuany sostuvo que Oseguera le había informado sobre la posible ubicación de un laboratorio de metanfetaminas en la sierra y le había solicitado personal especializado para atender un asunto de alto impacto.
Zuany afirmó que asignó elementos y que posteriormente recibió información sobre el hallazgo de varios laboratorios clandestinos. También declaró que se enteró de la presencia de los estadounidenses después del accidente ocurrido el 19 de abril.
Sin embargo, la versión enfrenta interrogantes por los registros que, de acuerdo con la información publicada, documentarían contactos previos entre uno de los agentes estadounidenses, Richard Leiter Johnston III, y Zuany Portillo.
En el registro de acceso de la Unidad de Operaciones Estratégicas habría quedado asentada la anotación «cita Zuany». Además, se mencionan videos de vigilancia y registros GPS de vehículos rentados por Johnston que presuntamente muestran visitas a las instalaciones en los días anteriores al operativo.
Estos elementos, de confirmarse en los términos descritos, serían relevantes para establecer qué sabía cada funcionario y cuándo tuvo conocimiento de la participación de los extranjeros.
El entonces fiscal estatal César Jáuregui también declaró que Oseguera le había informado sobre actividades de inteligencia coordinadas con la Secretaría de la Defensa Nacional para localizar laboratorios de metanfetaminas. Según su versión, conoció la presencia de personas ajenas a la corporación cuando le comunicaron las muertes derivadas del accidente.
Jáuregui enfrenta señalamientos relacionados con el presunto ocultamiento de información sobre el operativo. Por su parte, Zuany es mencionado en la investigación por los contactos previos que se le atribuyen con uno de los agentes estadounidenses.
Por separado, un policía de investigación identificado como «testigo azul» habría declarado sobre presuntas prácticas irregulares durante la etapa en que Zuany estuvo al frente de la corporación. Esas afirmaciones constituyen señalamientos que requieren corroboración y no deben confundirse con hechos judicialmente probados.
¿Qué hay detrás del operativo en El Pinal? No ha quedado claro cuál era el interés de los agentes extranjeros por el narcolaboratorio de Chihuahua.
De las tres personas que, según el relato, podrían aportar información clave, una está muerta, otra permanece prófuga y una más enfrenta acusaciones judiciales.
La investigación debe establecer qué ocurrió, quién conocía la participación de los agentes estadounidenses y si existieron irregularidades en la coordinación del operativo.
La pregunta central sigue abierta: ¿quién sabía realmente qué hacían los agentes estadounidenses en Chihuahua y por qué su presencia no fue aclarada desde el principio?
Fuente: Héctor de Mauleón. Texto organizado a partir del material proporcionado; los señalamientos se presentan como tales y no como responsabilidades judicialmente acreditadas.
X: @hdemauleon







