Crítica de Pies ligeros
El día miércoles 29 de abril en el Teatro Colonial en la ciudad de Chihuahua, se presentó Pies ligeros, obra de Adriano Madriles, con dirección de Daniel Ramos, de la compañía Escena 4. Esta puesta en escena dentro de la propuesta Chihuahua A Telón Cerrado, intenta acercar a las y los espectadores a vivir la experiencia teatral desde el interior del teatro. Asimismo, Orlando Mendoza, coordinador del Teatro de la Ciudad, reitera la importancia de esta iniciativa para el teatro y el público local para que la experiencia teatral sea inolvidable.
La función empezó 30 minutos después de la hora indicada. El director, Daniel Ramos, realizó indicaciones antes del inicio de la obra: expuso que estaríamos viviendo el teatro de cerca, a telón cerrado, siendo espectadores desde el escenario, no desde las butacas, de cerca, con las y los actores y con las luces bajo nosotros.
Desde la primera escena, la iluminación, a cargo de Jesús Noyola; la música y el diseño escenofónico, de Ángel Chacón; la escenografía y utilería, de Factum Taller; el vestuario, creación de Sínibi Jípe y Lyca Folklor, nos anticipan que lo que veremos está bien hecho en todos los aspectos.
Aparece una especie de tripié gigante que sostiene a la protagonista cuando piensa y duerme. El conjunto de actores agita mariposas rosas bajo una iluminación azul con neblina. El tiempo interno en la obra tiene una alternancia en la narración: la recién nacida, que pierde a su madre después del parto, habla ya en edad de preadolescente de la noche en que nace.
El elenco, con actuaciones bien dirigidas y muy profesionales, se hace destacar desde los primeros diálogos y monólogos de la protagonista. Melisa Baca, Cristina Córdova, Nayhma Vega, Aarón Cázares y Leobardo Ramos han explorado sus personajes a partir de la interculturalidad y han tenido una preparación que incluye el estudio del idioma ralámuli y la normatividad indígena con asesoramiento de la lingüista Sewá Morales.
El vestuario de tonos llamativos: rojos vibrantes, verdes fosforescentes, amarillos intensos, rosas fuertes, parece hecho para cada actriz y actor, no son copias diseñadas a la ligera, son prendas muy parecidas a las que visten los rarámuris.
La música, creación de Ángel Chacón para esta obra exclusivamente, nos remite a los sonidos existentes en la música rarámuri, estos sonidos fueron modificados hábilmente por el compositor que conserva el origen rítmico de las notas, pero las fusiona con música que es familiar para los chabochi. Para lograr este objetivo, Ángel Chacón realizó cuadros escénicos para relacionar a cada personaje con un instrumento musical, así asimismo, algunas acciones como el correr, el nacer, el morir, el principio y final de la obra, está, fusionadas con ritmos musicales, remitiéndonos a la cosmovisión y a los estilos pop o similares. Ángel Chacón es músico y compositor egresado del Conservatorio de Música de Chihuahua especializado en música instrumental, con una especialización en producción escénica y una maestría en producción artística.
Los rarámuris “ralámuli” son conocidos por ser los de los pies ligeros, ese es el significado de su autodenominación. Son los nacidos para correr.
El guion destaca por ser una crítica social muy fuerte: el ser indígena y su cosmovisión versus la figura amenazante, intrusa y neocolonial del chabochi (hombre blanco) en su figura de crimen organizado, cacique patriarcal y asistencialismo gubernamental. Sin embargo, es muy fácil de seguir, hasta la parte en donde la rarámuri adolescente y protagonista llega a la ciudad. De pronto, sin un nexo claro que pasa muy rápido o se asume, ya la vemos vendiendo mazapanes, lo que refleja la cruda realidad que viven las niñas y los niños cuando llegan a la ciudad.
La obra nos hace reflexionar sobre el destino, sobre lo que significa nacer en un mundo en el que hay niñas, niños y adolescentes, cuyo destino es la muerte. Y de esas muertes nadie habla ni las evita.
Ojalá que esta obra llegue a más público, a funcionarios y sobre todo a las infancias, porque son quienes van a cambiar el presente racista, clasista, misógino, eurocentrista, adultocentrista, y violento. Y retomando el ejemplo del cine de Spike Lee con su propuesta de reivindicación racial, ojalá que esta obra sea presentada en su totalidad por actrices y actores de origen ralámuli.
Al final, las actrices y los actores en compañía del director, Daniel Ramos, y el compositor Ángel Chacón, realizaron un conversatorio con el público asistente compartiendo la experiencia vivida a telón cerrado.







