- Cerca de 7 de cada 10 docentes consultados por Emmi señalan la concentración y la autorregulación como el principal reto socioemocional que interfiere con el aprendizaje.
- En otro levantamiento, 95% percibe un aumento en la identificación de estudiantes neurodivergentes y más de la mitad reporta preparación limitada para adaptar sus clases.
Ciudad de México, 21 de octubre de 2026 – Los llamados “pandemials”, niños y niñas que vivieron parte de sus primeros años durante la pandemia, avanzan en su educación primaria en un contexto donde la atención y la autorregulación representan desafíos importantes para el aprendizaje. De acuerdo con un levantamiento realizado por Emmi a 90 docentes, cerca de 7 de cada 10 identifican las dificultades de concentración y autorregulación como el reto socioemocional que más interfiere con el aprendizaje.
El desafío también está en la capacidad de las escuelas para responder a distintas necesidades. En otra consulta de Emmi a 316 docentes, directoras y coordinadoras, el 95% percibió un aumento en la identificación de estudiantes neurodivergentes, mientras que más de la mitad calificó con 3 de 5 o menos su nivel de preparación para adaptar las clases a diferentes formas de aprender.
Estos hallazgos ponen sobre la mesa uno de los principales retos para las comunidades escolares: cómo acompañar las necesidades de atención, convivencia y aprendizaje de los estudiantes sin generalizar sus dificultades ni incrementar la carga de trabajo de los docentes.
¿Qué papel tienen las pantallas y la pandemia?
La llegada de esta generación a primaria ha reavivado la conversación sobre el impacto de las interrupciones educativas, los cambios en las rutinas y la exposición a pantallas durante los primeros años de vida.
La evidencia científica sugiere que estos cambios tuvieron efectos diversos en el desarrollo infantil. Un estudio publicado en 2025 de JAMA Pediatrics, por la American Medical Association, identificó una desaceleración en indicadores de desarrollo cognitivo y lingüístico, competencia social y comunicación tras el inicio de la pandemia. Sin embargo, estos hallazgos no describen a todos los niños por igual ni permiten atribuir sus dificultades actuales a una sola causa.
El uso de pantallas también forma parte de esta discusión. Una revisión sistemática publicada en 2026 en Pediatric Discovery, que analizó 31 estudios, encontró asociaciones entre la exposición excesiva a pantallas y dificultades en el desarrollo del lenguaje, las funciones ejecutivas y la autorregulación. Al mismo tiempo, identificó que las aplicaciones educativas interactivas y bien estructuradas pueden contribuir al desarrollo de habilidades académicas y socioemocionales.
En el marco del Mes de Concientización sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), es importante distinguir entre las dificultades cotidianas de concentración y una condición clínica. La distracción o la inquietud no constituyen por sí mismas un diagnóstico de TDAH, un trastorno del neurodesarrollo con una base neurobiológica y genética compleja que requiere evaluación profesional. Asimismo, aunque existen asociaciones entre el tiempo de pantalla y determinados síntomas de inatención o hiperactividad, estas no demuestran que las pantallas causen el trastorno.
Por ello, más que atribuir las dificultades de aprendizaje exclusivamente a la pandemia o a la tecnología, resulta fundamental considerar factores como el descanso, la actividad física, las oportunidades de convivencia y las necesidades individuales de cada estudiante.
Cinco ajustes que pueden ayudar a mejorar la atención
Ante este panorama, Emmi destaca que pequeñas adaptaciones en las dinámicas educativas en casa y escuela pueden facilitar la organización, participación y el aprendizaje de los pequeños con distintas necesidades, sin modificar necesariamente las rutinas.
1. Dar instrucciones breves y claras. Dividir las actividades en pasos sencillos y secuenciales facilita que los niños y niñas comprendan qué deben hacer y mantengan el seguimiento de las tareas.
2. Establecer rutinas predecibles. Utilizar apoyos visuales, anticipar cambios y mantener acuerdos claros ayuda a generar entornos de aprendizaje más organizados y seguros.
3. Incorporar pausas activas. Alternar periodos de concentración con momentos de movimiento permite responder a distintas necesidades de atención y participación.
4. Adaptar las actividades a diferentes ritmos. Ofrecer ejercicios con distintos niveles de complejidad y formas de practicar permite trabajar hacia objetivos comunes, considerando las necesidades individuales.
5. Reconocer los avances individuales. Valorar el esfuerzo, ofrecer retroalimentación específica y mantener una comunicación constante entre escuela y familia contribuye a un acompañamiento más consistente.
Estas estrategias pueden beneficiar, independientemente de que presenten dificultades de atención o cuenten con un diagnóstico de neurodivergencia. Su implementación también requiere evitar que la distracción o la inquietud se interpreten automáticamente como falta de interés o voluntad.
Tecnología educativa: un apoyo para atender distintas formas de aprender
Uno de los principales desafíos para los docentes es ofrecer experiencias de aprendizaje diferenciadas sin multiplicar el tiempo destinado a la preparación de materiales y el seguimiento individual.
En este contexto, herramientas educativas escolares como Emmi pueden contribuir a adaptar ejercicios a distintos ritmos de aprendizaje y dar seguimiento a los avances de cada estudiante mediante inteligencia artificial. Esta tecnología permite facilitar la práctica diferenciada y ofrecer información sobre áreas que podrían requerir refuerzo, apoyando la toma de decisiones pedagógicas.
Sin embargo, estas herramientas deben entenderse como un complemento del trabajo docente y no como un sustituto de la observación en el aula, la colaboración con las familias o la atención de especialistas. Tampoco realizan diagnósticos clínicos.
La llegada de los llamados “pandemials” a primaria no significa que toda una generación enfrente las mismas dificultades. Más bien, representa una oportunidad para que las escuelas revisen cómo responden a distintas necesidades de atención, convivencia y aprendizaje. El reto no es etiquetar a los estudiantes, sino ofrecerles las herramientas y condiciones necesarias para que cada uno pueda desarrollar sus capacidades.
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Los “pandemials” llegan a primaria: docentes advierten retos de concentración y autorregulación, según Emmi
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