Controversial …
Les hubiera salido más barato…
Temerles más a los ciudadanos que a los adversarios.
Por: Raúl Sabido.
“En política, las decisiones tienen un costo. A veces se paga con credibilidad, otras con legitimidad, con continuidad y, las más graves, con la confianza ciudadana. Cuando las decisiones se toman desde la soberbia y la altanería, el precio se multiplica, porque el miedo, ese pésimo consejero, convierte a los gobernantes en sus peores enemigos.”
> Torpezas y temores:
Eso es lo que hoy sucede con los panistas en el poder en Chihuahua. Sus estrategias recientes no solo los han exhibido como torpes y desubicados, sino también como atemorizados, sentirse perdidos. El intento de cercar la ciudad capital para impedir la llegada de chihuahuenses a la marcha convocada por Morena fue un error monumental: mostró que el PAN “campista” teme más a su propia ciudadanía que a sus adversarios.
Enviar porros violentos al aeropuerto para agredir liderazgos morenistas fue, por lo menos, algo muy estúpido. Abrir una zanja de más de dos metros en el paso de la marcha horas antes, es un acto propio de políticos viejos de la jungla dinosaurica resentidos y recordando sus tiempos de “gloria”. Utilizar a funcionarios de primer nivel, como el Director Ejecutivo de la JCMAS, en forma abierta y directiva, refleja una soberbia irracional que desprecia las leyes y una brutal sumisión a la patrona. Y gastar un dineral de recursos públicos en mantas y pendones por las calles solo confirmó la desesperación, y el reconocimiento tácito de que Chihuahua, y los recursos, son de propiedad panista y, dejar a la ciudad sin transporte público para evitar que la gente llegara a la marcha, fue un fuertísimo golpe a las familias, todas, de la capital del estado.
Todo ello constituye un desafío brutal a la Constitución y a las leyes, como si quisieran exhibirse por encima de ellas. Pero la física política es implacable: a toda acción corresponde una reacción. Y el panismo ni lo consideró ni lo razonó.
La gobernadora María Eugenia Campos debería recordar que sus aliados, posibles salvadores, en Estados Unidos enfrentan sus propios problemas electorales, Texas es un ejemplo, y que, además, su partido (PAN) podría no sostenerla en los tiempos muy críticos que se le avecinan. Sus asesores, lejos de ayudarla, la han colocado en una situación difícil; su rostro lo delata: está muy descompuesta.
> Le hubiera salido más barato dejar que la marcha fluyera.
El costo emocional del poder.
En política, no solo se gobierna con leyes y decretos, también con emociones. El liderazgo es, en gran medida, un ejercicio psicológico de cómo se maneja el miedo, cómo se administra la soberbia, cómo se controla la inseguridad. Cuando esas emociones se desbordan, las decisiones dejan de ser racionales y se convierten en reflejos defensivos que terminan costando demasiado caro.
La gobernadora de Chihuahua ha mostrado en sus recientes acciones un patrón clásico de la psicología del poder: el miedo disfrazado de soberbia. Al intentar frenar una marcha con cercos, zanjas y despliegues de fuerza, no actuó desde la estrategia, sino desde la emoción. El miedo a perder control político se transformó en altanería, y la altanería en decisiones torpes que exhiben más debilidad que fortaleza.
El liderazgo auténtico se mide en la capacidad de contener emociones y no dejar que éstas dicten la política. Sin embargo, cuando un gobernante se rodea de asesores que refuerzan su visión en lugar de cuestionarla, se genera un sesgo de grupo: todos piensan igual, todos creen que tienen razón, y nadie advierte las consecuencias. Así, la gobernadora pudo haber estado consciente de los riesgos, pero atrapada en una burbuja de poder que le hizo creer que podía controlarlos, se equivocó y pudo evitarlo.
> Ocultando la inseguridad y el desequilibrio emocional:
La psicología política enseña que la soberbia es un mecanismo de defensa porque se utiliza para ocultar inseguridad, para proyectar fuerza donde en realidad hay temor. Pero esa máscara se rompe fácilmente cuando las acciones se exhiben como irracionales. Todas las acciones y los hechos es lo que confirman la irracionalidad de las decisiones de la gobernadora de Chihuahua. El rostro de la mandataria refleja más miedo que autoridad. Y en política, el miedo es el peor consejero porque lleva a sobre reaccionar.
> El resultado es claro:
Un liderazgo debilitado, una ciudadanía más crítica y una parte de su partido que empieza a preguntarse si vale la pena sostener a quien ha confundido la altanería con estrategia y que los llevará a todos los panistas a perder el estado. En el fondo, todo esto demuestra que el verdadero costo del poder no está en los recursos gastados, sino en la pérdida de legitimidad emocional, del liderazgo y la pérdida, en consecuencia, del nicho de poder.
Esa soberbia y altanería creciente que demuestra el panismo y la gobernadora dan una imagen muy clara de que las elecciones del 2027 en Chihuahua serán con tientes violentos muy marcados ya, hoy fueron “sombras” el próximo año serán realidades.
Y, además, políticamente le dejaron el balón en la cancha de Morena, hasta con esa torpeza política decidieron los panistas de Chihuahua el asunto de la marcha morenista.
Le hubiera salido más barato gobernar con serenidad y prudencia y no reflejar la ausencia de ambas, exhibieron torpeza y desequilibrios.







