LA NUEVA MILLONARIA DE CHIHUAHUA: MARU SE PUSO DE PECHITO
Por Eduardo Arredondo Delgado
¡Ándale! Parece que la gobernadora María Eugenia Campos Galván decidió tocar la puerta de Palacio Nacional… y de paso ponerse de pechito frente a Claudia Sheinbaum.
La gobernadora quería reunión, quería agua, quería hablar del ganado, del gusano barrenador y hasta quería llevar personalmente a la presidenta a conocer la Torre Centinela.
Nada más le faltó extenderle la alfombra roja.
Pero la respuesta presidencial fue bastante más fría de lo que seguramente esperaba la mandataria chihuahuense: sí habrá encuentro, pero en el aeropuerto. Nada de grandes recepciones, nada de recorrido por la Torre Centinela y, por lo pronto, tampoco una larga reunión bilateral en Ciudad Juárez.
Sheinbaum fue clara: llega, se encuentra con Maru en el aeropuerto y después se va a su evento.
¡Sopas!
¿Y la llamada?
Aquí viene otro detalle que llama la atención.
La gobernadora envió un oficio solicitando el encuentro, pero la presidenta explicó que los temas planteados serán atendidos por la secretaria de Gobernación.
Es decir, para los asuntos políticos y administrativos que Maru quería colocar directamente sobre la mesa presidencial, la puerta parece tener un filtro.
Y mientras tanto, la gobernadora tendrá que conformarse con el encuentro aeroportuario.
Maru quiere la foto; Sheinbaum marca la agenda
La política también es cuestión de símbolos.
Una cosa es que una gobernadora reciba a la presidenta en un edificio emblemático de su administración y otra muy distinta que el encuentro ocurra en el aeropuerto, antes de que la presidenta continúe con su propia agenda.
No hace falta ser experto en política para entender que el lugar, el tiempo y la duración de una reunión también mandan mensajes.
Y en esta ocasión, quien está marcando los tiempos es Palacio Nacional.
Del “narco gobierno” a pedir audiencia
Aquí es donde la memoria política empieza a jugar su partido.
Durante años, desde distintos sectores políticos se han lanzado acusaciones y calificativos muy duros contra gobiernos y funcionarios de Morena. Ahora, cuando se necesita coordinación con la Federación, aparecen las solicitudes de diálogo y los llamados al entendimiento.
¿Pragmatismo político? ¿Necesidad institucional? ¿O simplemente así funciona la política?
Cada quien tendrá su respuesta.
Lo cierto es que la relación entre el Gobierno federal y Chihuahua no ha estado precisamente libre de choques. La propia Sheinbaum reconoció diferencias relacionadas con la participación de agentes estadounidenses en un operativo, asunto que, según dijo, ya está bajo investigación de la Fiscalía General de la República.
Y aun con esas diferencias, habrá encuentro.
Pero será donde diga la presidenta.
Y ahora viene el aeropuerto
Ya circulan llamados de grupos que pretenden acudir al aeropuerto para recibir a Sheinbaum.
Habrá que ver qué ocurre.
El antecedente de las recientes movilizaciones de simpatizantes de Morena y los conflictos registrados alrededor de vialidades del estado seguramente estará presente en la conversación pública.
Si hay protesta, que sea protesta.
Si hay bienvenida, que sea bienvenida.
Pero cualquier señalamiento sobre bloqueos deliberados, zanjas, cierres o acciones para impedir una movilización debe sostenerse con pruebas y no únicamente con acusaciones políticas o publicaciones en redes sociales.
Porque una cosa es la grilla y otra cosa son los hechos.
La foto que sí importa
Maru Campos quería una reunión personal con Claudia Sheinbaum.
La tendrá.
Pero en el aeropuerto.
Quería hablar directamente de los problemas de Chihuahua.
Para eso tendrá interlocución con Gobernación.
Quería llevarla a la Torre Centinela.
Por ahora, no está en la agenda presidencial.
Así que la pregunta queda flotando en el aire fronterizo:
¿Quién recibió a quién?
Porque en política, a veces una fotografía vale más que mil discursos.
Y esta vez, la fotografía podría ser en la pista de aterrizaje.
Eduardo Arredondo Delgado







