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Dominical
La mezquindad del poder
Guerra, petróleo y la tolerancia al saqueo
Por: Raúl Sabido.
“La guerra y el petróleo son hoy las armas predilectas de un sistema que, quebrado en lo interno, busca sostenerse saqueando lo externo.”
> La Geopolítica:
El mapa energético mundial se ha transformado en un tablero de ajedrez donde cada movimiento parece calculado. Las explosiones en refinerías mexicanas como Olmeca y Tula ocurren justo cuando México busca consolidar su autosuficiencia energética. En el estado de Texas dos refinerías han explosionado con consecuencias de hasta la suspensión de sus operaciones en el mes de marzo, una de ellas, Valero Port Arthur, con capacidad de proceso de 450 mil barriles diarios. Al mismo tiempo, el estrecho de Ormuz se convierte en un punto de tensión global: Irán controla el paso, mientras la marina estadounidense bloquea la salida de petroleros. El resultado es un mercado internacional convulso, donde las rutas del crudo se transforman en armas diplomáticas y militares.
> La Economía:
En medio de este caos, las industrias bélicas y petroleras estadounidenses reportan ganancias obscenas, son beneficiarias de los altos costos del petróleo y de la guerra, ¿casualidad? o estrategia. Cada explosión, cada bloqueo y cada sanción generan un efecto dominó en los mercados financieros. Coincidentemente, las declaraciones del presidente Trump sacuden las bolsas y benefician a su círculo cercano. Coincidentemente, tras el secuestro del presidente constitucional de Venezuela, el petróleo de ese país termina en manos de Washington. Coincidentemente, Estados Unidos aparece como proveedor “indispensable” en un mercado desbalanceado. El patrón es claro: crisis global, beneficios locales.
> La crítica política:
La acumulación de coincidencias revela más que azar porque exhibe, y confirma, la mezquindad de una administración que se enriquece del caos mundial, el saqueo y el genocidio. El Congreso estadounidense, mayoritariamente complaciente, tolera una política que convierte la guerra y la energía en instrumentos de enriquecimiento personal y corporativo, son cómplices directos de las atrocidades cometidas por Trump e Israel.
Trump, hoy más rico que al inicio de su segundo mandato, es el rostro visible de un sistema que premia la especulación, el despojo, la guerra, el genocidio y el y que castiga a los pueblos dignos y rebeldes. La pregunta no es si estas coincidencias son casuales, sino cuánto tiempo más podrán disfrazarse de inevitables y los pueblos rebelarse.
> La fragilidad económica:
Estados Unidos atraviesa por una situación financiera que es extremadamente frágil y muy complicada. Su deuda pública rebasa con creces el tamaño de su economía (125–126% del PIB), el déficit fiscal se expande y la confianza en el dólar como moneda de reserva mundial se erosiona aceleradamente por las malas decisiones, y altaneras, de la administración Trump. En varias regiones del planeta su hegemonía política y económica se ve amenazada por potencias emergentes como China, Rusia, por las naciones BRICS y por las economías emergentes regionales que se han rebelado con dignidad. Ante este panorama, Washington enfrenta la urgencia de conseguir una inyección de capital externo de donde sea, menos de sus accionistas internos, porque los grandes accionistas estadounidenses no están dispuestos a arriesgar su riqueza en un rescate doméstico del que ellos han sido los más beneficiados.
> El petróleo como salvavidas:
El despojo y el agandalle.
La riqueza más necesaria del planeta hoy es el petróleo. Controlar reservas energéticas significa controlar el pulso de la economía global. El petróleo sostiene la producción, el transporte, el valor de las monedas y la estabilidad de los mercados. Para Estados Unidos, apoderarse, por despojo, de grandes volúmenes de crudo representa la posibilidad de nivelar sus graves desbalances económicos y reforzar su posición hegemónica internacional.
Las explosiones en refinerías, los bloqueos en rutas estratégicas y las intervenciones en países productores no son hechos aislados pues forman parte de una estrategia de despojo energético para enriquecer brutalmente a la industria petrolera estadounidense y respladar la economía deficitaria.
Un ejemplo del agandalle: Trump ya despojó a los venezolanos de su petróleo, pero mantiene las sanciones. Washington obliga a Venezuela a vender su petróleo barato (53 a 63 dólares por Barril), y quienes lo controlan (en este caso, el círculo de Trump y corporaciones estadounidenses) lo adquieren a precios hoy en extremo reducidos. Introduciendo ese mismo petróleo al mercado institucional (Venezuela lo vende en el mercado secundario) como lo están haciendo, y ofertando, hoy el precio está entre 95 y 100 dólares el barril.
Trump obtiene una ganancia neta de 95 y 100 dólares porque no lo esta pagando a Venezuela, y si lo pagara en el futuro, obtendría una ganancia de 42 dólares mínimo por barril. El mismo petróleo sancionado entra al mercado introducido por el sancionador.
Por eso la guerra va para largo y los iraníes lo saben, como lo saben los europeos, los chinos, los rusos, y los árabes quienes s a través de Saudí Aramco se han beneficiado junto con Trump.
Mientras el pueblo estadounidense se endeuda y paga el precio del enriquecimiento descarado, y brutal, de Trump y sus amigos.
> Trump tolerado por su Congreso:
La tolerancia del Congreso de Estados Unidos, y de las élites, hacia los excesos de la administración Trump, responde a la necesidad de sostener un sistema que, sin esa riqueza externa, definitivamente ya no seria viable. Coincidentemente, cada crisis global termina beneficiando a la industria bélica y petrolera estadounidense, y con ello al círculo cercano, y patrocinador, del presidente. Trump no es solo beneficiario, sino el ejecutor político de una estrategia diseñada para mantener la hegemonía estadounidense en un mundo que amenaza con desplazarla, pero, las cuentas les salieron mal al intentar desaparecer de la faz de la tierra a la civilización Persa para apoderarse de su petróleo y de su país, midieron equivocadamente sus fuerzas donde la ambición, la soberbia y la arrogancia les nubló la visión por su prepotencia y codicia.
> Sin despojar el petróleo ajeno, Trump y su país se derrumban:
Estados Unidos, ante su muy crítica situación financiera, necesita una inyección urgente de riqueza que sus propios accionistas se niegan a aportar. La solución rápida que encontraron fue la de despojar a otros de sus recursos y riquezas naturales y, el petróleo es la pieza clave y la punta del iceberg. Un ejemplo de ello es CUBA porque la isla tiene petróleo, pero nadie lo dice, lo han ocultado.
Trump tiene como premio la tolerancia del manipuleo de los mercados financieros y el genocidio, vía limpieza étnica, para sus empresas inmobiliarias…. Además de otras recompensas comisionables por las ganancias petroleras.
Trump les estaría retribuyendo al sionismo la expansión territorial para sus diásporas de este siglo, avanzando ya en la Patagonia y, Argentina, les entregó a los sionistas las tierras del sur desmontadas por incendios y, por ello, ayer le pusieron en el pecho del traidor Milei una medalla, la diáspora sionista hacia Argentina es de 300,000 judíos.
“El poder que hoy se enriquece del caos mundial no es invencible porque su fragilidad económica lo delata. La historia demuestra que ningún imperio, sostenido en el despojo y el agandalle, logra sobrevivir indefinidamente.”







