Isabel Lavín Bonachía
Catherine Zeta-Jones (56) y Michael Douglas (81) son una de las parejas más sólidas del panorama hollywoodiense. Ahora vuelven a ser noticia porque no consiguen vender su mansión en Irving, un pueblo costero de Nueva York con vistas al río Hudson. El matrimonio, que adquirió la propiedad en 2019 por 4,5 millones de dólares, puso a la venta la casa en junio de 2024 por la friolera cifra de 12 millones de dólares y después de hacer una reforma integral. Tras no encontrar comprador retiraron el anuncio, pero volvieron a insistir en 2025, esta vez por 10 millones. En este año, se ha repetido la misma fórmula y la casa familiar, conocida como Longmeadow, vuelve a estar en el mercado por tan solo 9,75 millones de dólares. Una rebaja bastante sustancial.
El cinematográfico matrimonio decidió deshacerse del inmueble “porque sus hijos ya no viven en casa y sus obligaciones profesionales no les permite estar mucho en casa”.Cabe recordar que su hijo Dylan se independizó en 2018 , cuando ingresó en la Universidad de Brown, y ahora está centrado en su debut como actor, mientras que Carys se marchó en2021 para estudiar en la universidad. Así a Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas no les ata nada para poder cumplir uno de sus sueños, viajar por Bermudas y Europa. Y es que el intérprete tiene una casa en el pueblecito mallorquín de Valldemossa, donde veranea desde hace décadas y donde celebró su 80 cumpleaños. ¿Quieres ver cómo es la casa donde ha residido la pareja hasta ahora? ¡Adelante!
Una mansión de 1929
Se trata de una mansión construida en 1929 bautizada como Longmeadow y que tiene un tamaño de casi 5 hectáreas. Es una casa restaurada con una estética moderna y un diseño fresco, cómodo e impresionante. Además, esta propiedad ha tenido otros dueños famosos además de los Douglas, como el fundador de Tiffany & Co., Charles Lewis Tiffany, y la familia Matthiesen, comerciantes de azúcar.
La vivienda cuenta con 8 habitaciones –todas con baño privado–, doce baños y una terraza enorme con vistas al río Hudson.
En la planta por la que se accede a la vivienda cuenta con una galería interior da acceso a la zona de día, mientras que en el primer piso se abre a una enorme terraza al aire libre con una elegante escalera que conduce al jardín. Mientras, el nivel inferior incluye salas de recreación y juegos, un gimnasio, cocina de verano, baño completo y piscina cubierta climatizada.
Un exterior clásico
La decoración de la zona exterior, tanto de la terraza como de la parte inferior, así como la arquitectura de la casa, presume de un estilo clásico. Para darle un aire más señorial se han colocado todos los textiles de rayas blancas y negras, un estampado clásico que nunca pasa de moda.
En la planta inferior, más de recreo, es donde se encuentran el gimnasio, una cocina de verano, así como varios salones y una piscina climatizada.
Con vistas al río Hudson
¿Quien no se imagina en esta terraza disfrutando de un delicioso desayuno mirando al río Hudson? Es de suponer que la mítica pareja los ha disfrutado siempre que ha podido. De nuevo aquí vemos el estilo clásico que confiere el blanco y el negro, colores sello de la casa, pero también los muebles de forja que refuerzan ese aire tradicional que define toda la casa
El salón familiar
Sus grandes dimensiones permiten que un sofá en ‘L’ se haya podido colocar en el centro de la estancia. Su color en gris oscuro contrasta con el beige de las paredes. El salón accede a una amplia galería donde hay otros espacios de estar y que da a la amplia terraza.
Aquí manda el mármol
En este salón, comunicado con la terraza exterior, vemos cómo el mármol negro domina el ambiente. Para resaltar su presencia, la decoración se ha elegido por completo en blanco. Para crear unidad con el exterior, el dúo blanco y negro es el combo perfecto. Al fondo, otro estar, pero con una particularidad: unas llamativas paredes rojas
Un salón de lo más clásico
Paredes paneladas con madera, un sofá de terciopelo, una lámpara de araña... Este espacio tiene todos los elementos característicos de un salón clásico. Pero, eso sí, con un toque moderno, al igual que el resto de la casa, que vemos en las líneas de los sofás y las butacas, de un corte más actual y moderno, pero que gracias a la madera se fusiona a la perfección con el entorno. De hecho, aunque la vivienda se reformó, los actores conservaron elementos históricos, como las chimeneas y los revestimientos de madera
Por cierto, no podemos dejar de mencionar la biblioteca de dos pisos a la que da este salón, también de madera por completo. ¡Nos come la envidia!
Una cocina sin muebles altos
Uno de los espacios que más nos gusta de la mansión que venden Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas es la cocina. Con azulejos tipo metro y son muebles altos, aquí de nuevo gana el tándem blanco y negro. Eso sí, muy bien llevado. Y es que tanto las paredes, como los muebles, son de color blanco, mientras que el suelo y la estructura de la encimera donde se ubica el área de desayunos son negros.
Para darle un toque más actual a esta cocina clásica, los toques en dorado que vemos en la campana de obra –solo podemos decir wow– y las lámparas sobre la isla.
La zona de día
Junto a la cocina encontramos este salón y comedor, que completan la zona de día y que mantienen ese estilo clásico actualizado que caracteriza esta área de la casa. Completamente bañado de luz gracias a los grandes ventanales, aquí el elemento más característico son lossuelos de madera, probablemente los originales
Un dormitorio señorial
La mansión que vende la pareja cuenta con 8 dormitorios. Este es uno de ellos. Y tiene todo lo que cualquier desearía: una cama con dosel, una chimenea, un gran espejo con marco dorado y unas impresionantes vistas. Y sí, blanco y negro siguen siendo protagonistas. Parece que cuando la pareja redecoró la casa y la reformó se decantó por esta combinación de colores que encaja tanto en ambientes clásicos como en los más modernos.
Un baño con chimenea
¿Has visto alguna vez un baño en el que apetezca más relajarse? ¡Podrías hacerlo junto al chisporroteo de la leña y el calor del fuego! Aquí el mármol blanco es quien domina el espacio, no solo en la chimenea, sino también en la estructura y revestimiento de la bañera, enfatizando su faceta más clásica.
Un vestidor de ensueño
Es normal pensar que una de las parejas más icónica de Hollywood tenga un gran vestidor, pero este nos deja incluso con la boca abierta. No podía faltar la zona de tocador junto a la ventana, donde se aprovecha de toda la luz natural ni los armarios con revestimiento de espejo, que ayudan ampliar el espacio, dominado por el color negro.







