Blanca Villatoro Corraliza
La naturaleza, que puede ser tanto cruel como milagrosa, nos ofrece historias que parecen de cuento. En España, tres cachorros de lince ibérico quedaron huérfanos después de que su madre falleciera en un accidente.
Flora, una lince con 17 años, intervino y ayudó a estas crías a aprender a sobrevivir y crecer para regresar al medio silvestre. Esta historia no solo es conmovedora, sino que también muestra el efecto beneficioso de los programas de conservación en la protección de especies que corren un riesgo crítico de extinción.
Una abuela lince que cambió destinos
El 24 de marzo de 2025, la madre de tres crías de lince ibérico falleció atropellada en Cáceres. Las crías, con solo 20 días de vida, quedaron a punto de morir. Los tres cachorros fueron encontrados por agentes del Medio Natural en un área de hojarasca muy abrupta. Eran tan débiles que no podían vivir más de 48 horas sin comida, por lo que fueron trasladados al Centro de Cría en Cautividad de Zarza de Granadilla para recibir atención.
Lo que parecía un reto casi insuperable se convirtió en un triunfo debido a la intervención de Flora, una lince ibérica de 17 años con experiencia en reproducción y con un instinto materno sobresaliente.
“Madre adoptiva” y maestra de supervivencia
Las crías fueron mejorando gracias a los cuidados humanos iniciales; biberón, papillas nutritivas y áreas seguras para crecer. Sin embargo, la meta real era que los linces regresaran a su hábitat natural y aprendieran a ser autosuficientes. Aquí fue cuando Flora apareció en escena.
Los expertos del programa de conservación, con el objetivo de que los cachorros aprendieran conductas propias de su especie, ubicaron a los pequeños junto a ella en un espacio controlado, limitando al mínimo la intervención humana.
Al principio,se mostró indiferente, pero cuando los cachorros comenzaron a crecer, la lince los aceptó como si fueran de ella. Flora, además, les instruyó a cazar, observando su conducta y teniendo paciencia con cada progreso; pasaban tiempo juntos, se arreglaban y dormían uno al lado del otro.
Este procedimiento fue esencial; no solamente aseguró que los linces aprendieran a cazar y protegerse, sino que además fortaleció sus instinto innato de vivir libres, disminuyendo la dependencia del ser humano antes de la reintroducción definitiva.
Del centro de cría a la libertad
El primer cachorro liberado fue Wonders, un lince ibérico macho que en la actualidad es parte del programa de reintroducción de esta especie en la Región de Murcia. La liberación tuvo lugar en Tierras Altas de Lorca, un área donde se han liberado más de 36 ejemplares desde 2023 y que ha mostrado resultados favorables en términos de asentamiento y reproducción en libertad.
Los otros dos cachorros continuarán el camino de Wonders: uno será soltado en la zona de Ortiga (Extremadura) y la hembra en el Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres), terminando de esta manera el ciclo de recuperación y fortalecimiento poblacional para garantizar la supervivencia del lince ibérico.
La importancia de los programas de conservación en España
Los programas de cría en cautividad y reintroducción, que han sido desarrollados por expertos y administraciones de fauna, han conseguido que el lince ibérico recupere territorios y mejore sus posibilidades de sobrevivir en la naturaleza, a pesar de que continúa siendo una especie vulnerable.
La situación de Flora y los cachorros huérfanos no es solo una muestra conmovedora de solidaridad animal, sino que también evidencia el modo en que la colaboración entre científicos, técnicos y la naturaleza tiene el potencial de cambiar circunstancias desfavorables para especies amenazadas.
Un mensaje de esperanza para la biodiversidad
El relato de Flora y los tres linces huérfanos, que su destino final es regresar a su hábitat natural, no es solo una historia más sobre la fauna salvaje; es una llamada de atención sobre el hecho de que, si la intervención humana se realiza con respeto, conocimiento y compromiso, puede tener un impacto significativo en la conservación de la biodiversidad del planeta.







