Paloma Anaya
se estrena en España de El diablo viste de Prada 2, la secuela de la mágica película protagonizada por Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci, que hizo soñar a toda una generación. Han pasado 20 años desde que estas grandes estrellas interpretaran sus icónicos papeles de Miranda, Andy, Emily y Nigel, y mostraron, como nunca antes, las luces y sombras de la industria. Se enfrentaron a las presiones del mundo de la moda y el periodismo, y ahora regresan en un escenario mucho más despiadado, marcado por la crisis de los medios impresos, el impacto digital y el poder devorador de las redes sociales.
En este contexto ha creado especial relevancia la figura de Leslie Fremar, una de las estilistas más solicitadas de Hollywood, quien confesó en el podcast Run-Through de la revista Vogue haber sido ella la fuente de inspiración del personaje de Emily Charlton, papel interpretado por Emily Blunt, en El diario viste de Prada: “Sé que lo soy. Soy Emily”, señaló en una conversación con Chloe Malle, jefa de contenido editorial de la revista. En ella asegura que una de las frases más famosas de la película es una cita textual suya. “Le dije que un millón de chicas matarían por ese trabajo”, dijo. “Esa fue mi frase, porque realmente lo creía, y sabía que ella no necesariamente quería estar allí”.
Fremar trabajó como primera asistente de Anna Wintour, conviviendo durante ocho meses con la asistente junior Lauren Weisberger, quien posteriormente trasladaría sus experiencias en la exitosa novela que inspiró el filme. Ahora Leslie es una de las estilistas más solicitadas del mundo, yfue la responsable del vestido de novia de Valentino Nicola Peltz, el diseño que dio tanto que hablar en su boda con Brooklyn Beckham. Leslie que fue la persona que le ayudó a Nicola Peltz a encontrar su vestido de novia perfecto después de que Victoria Beckham se negara a confeccionárselo, tal y como alude su propio hijo Brooklyn en el comunicado bomba en el que dinamitó toda relación con sus padres.
En la icónica película que se estrenó en 2006 la dinámica en la revistaRunway es un campo de batalla donde Emily Charlton, la primera asistente, vive al borde de un ataque de nervios constante. Como la fiel escudera de Miranda Priestly, esa editora implacable que gobierna el mundo de la moda como una gran dama, Emily se siente la guardiana del templo y no pierde oportunidad para recordarle a la recién llegada, Andy Sachs, que no tiene nada que hacer. Sin embargo, el destino tiene una ironía cruel preparada: mientras la ambición de Andy empieza a despegar, permitiéndole entender y hasta dominar las reglas del juego de Miranda, Emily experimenta una estrepitosa caída en desgracia, pasando de ser la mano derecha a quedar relegada en el olvido.
La relación entre Lauren Weisberger y quien fuera su superior en la revista, Leslie Fremar, identificada como la inspiración real para el personaje de Emily, estuvo marcada por la fricción y los desencuentros. Tras compartir oficina durante apenas ocho meses, la que fuera su jefa recuerda aquella etapa como una experiencia frustrante, ya que Weisberger no compartía el mismo nivel de compromiso y seriedad que ella exigía a su labor en la revista. Y ella misma reconoció no actuar como la mejor compañera. “Probablemente no fui muy amable y estaba muy nerviosa porque sentía que también tenía que hacer su trabajo”, contó. Para mí, eso fue realmente frustrante. Creo que ella probablemente estaba sentada allí escribiendo un libro y no se tomaba el trabajo tan en serio como yo”.
Esta distancia profesional se transformó en un conflicto personal cuando se publicó la novela, la cual Leslie no dudó en catalogar como una “traición”. Lejos de ser una simple anécdota de oficina, el impacto del libro dejó una huella profunda en ambas: no volvieron a dirigirse la palabra y si en algo momento volviera a coincidir esa posibilidad de reencuentro sería un tanto incómodo.







