La contaminación del aire y el cambio climático ya no pueden tratarse por separado: comparten causas y requieren soluciones integradas basadas en evidencia.
Ciudad de México, 19 de mayo de 2026. Iniciativa Climática de México (ICM) presentó el libro “Lo que el aire nos dijo” de Ruth Wouters y Carlos Sánchez Rivas, una publicación que documenta más de cuatro décadas de esfuerzos en monitoreo de la calidad del aire, gestión ambiental y cambio climático en el país. En un contexto donde la contaminación del aire es responsable de más de 7 millones de muertes prematuras al año en el mundo, el libro muestra cómo el monitoreo ambiental pasó de ser una práctica técnica limitada a convertirse en un pilar fundamental para la política pública, la salud y la acción climática.
A través de los testimonios y experiencias de algunas y algunos de los pioneros en la medición y gestión de la calidad del aire en México —Mónica V. Alegre González, Rodolfo Lacy Tamayo, Felipe Ángeles García, Pablo Cicero Fernández, Pablo Escamilla Báez, Víctor Hugo Páramo Figueroa, Rodolfo Sosa Echeverría y Sergio Reyes Luján—, el libro recupera la memoria técnica, científica y humana detrás de la construcción de políticas, sistemas de monitoreo e instrumentos que han marcado la evolución ambiental del país.
El libro documenta cómo, a partir del monitoreo sistemático, México logró avances concretos en la reducción de contaminantes. Por ejemplo, en el caso del ozono, se pasó de registrar alrededor de 330 días al año con niveles que excedían los límites recomendados en las décadas de 1980 y 1990, a una reducción significativa en años posteriores: 220 días (1995-2019) y 230 (2020 en adelante). De forma similar, las partículas PM10 disminuyeron de aproximadamente 340 días de excedencia a cerca de 150 días, reflejando el impacto de políticas públicas basadas en evidencia.
Verónica Garibay, gerente de Transporte y Electromovilidad de ICM, afirmó que este libro es relevante en el contexto actual: “Hoy sabemos que la contaminación del aire y el cambio climático están profundamente interrelacionados. Comparten causas comunes como el transporte, la industria y la generación de energía, y requieren soluciones integradas”.
La presentación reunió a especialistas, científicas, exfuncionarios y representantes de organizaciones que han sido parte de la evolución de la política ambiental en México, quienes coincidieron en que el monitoreo de la calidad del aire ha sido una herramienta indispensable para transformar evidencia científica en políticas públicas capaces de proteger la salud y mejorar la gestión ambiental.
A lo largo de las intervenciones se destacó que los avances alcanzados en las últimas décadas no son resultado de esfuerzos aislados, sino de procesos colectivos construidos desde la ciencia, la colaboración interdisciplinaria y la continuidad institucional. Asimismo, se subrayó que la experiencia mexicana demuestra cómo el acceso público a los datos, la investigación científica y la cooperación entre gobierno, academia y sociedad han permitido construir capacidades técnicas y regulatorias pioneras en la región.
ICM destacó la importancia de contar con este tipo de obras que sistematizan la experiencia acumulada en México, ya que permiten identificar lecciones, evitar retrocesos y acelerar la transición hacia modelos de desarrollo más sostenibles. El libro evidencia cómo el país transitó de mediciones aisladas a sistemas de monitoreo coordinados, subraya la importancia de la continuidad institucional y demuestra el papel central de los datos en la construcción de políticas públicas efectivas. Asimismo, resalta la necesidad de fortalecer la colaboración entre la ciencia, el gobierno y la sociedad, así como la creciente conexión entre calidad del aire, salud pública y cambio climático.
Durante el encuentro también se enfatizó que los retos actuales en materia de calidad del aire y cambio climático requieren una nueva generación de soluciones integrales, preventivas y con enfoque territorial. Las y los participantes coincidieron en que hoy existe una conexión cada vez más clara entre contaminación atmosférica, salud pública, urbanización, movilidad y cambio climático, por lo que las políticas deben avanzar hacia modelos más coordinados, inclusivos y basados en evidencia. De igual forma, se resaltó la importancia de acercar este conocimiento a la sociedad y a las nuevas generaciones, fortaleciendo la comunicación pública y la apropiación social del problema.
Estos retos son especialmente relevantes si se considera que 9 de cada 10 personas en el mundo respiran aire que excede los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Finalmente, Garibay subrayó la importancia de fortalecer la generación y el uso de evidencia para diseñar soluciones integrales, donde los co-beneficios entre calidad del aire y clima sean un eje central.







