Frank Beard: se apaga el ritmo de ZZ Top; muere a los 77 años el histórico baterista
Por Eduardo Arredondo
El rock estadounidense está de luto. Frank Beard, baterista de ZZ Top durante más de cinco décadas y pieza fundamental del sonido que convirtió a la agrupación texana en una leyenda, murió este lunes a los 77 años mientras recibía cuidados paliativos en su rancho de Richmond, Texas.
La noticia fue confirmada por Bob Merlis, representante de la banda, quien informó que el músico falleció acompañado por su familia. Hasta el momento, no se ha dado a conocer públicamente la causa exacta de su muerte.
Con Beard desaparece uno de los músicos más reconocibles de la historia del rock. Su batería estuvo detrás de clásicos como “La Grange”, “Tush”, “Legs” y “Sharp Dressed Man”, canciones que marcaron generaciones y ayudaron a construir la identidad musical de ZZ Top.
El hombre detrás del ritmo
Aunque no fue integrante fundador de ZZ Top, Frank Beard se incorporó poco después de los primeros pasos de la agrupación y terminó convirtiéndose en parte esencial de su formación clásica.
Beard se unió a Billy Gibbons después de la publicación del primer sencillo de la banda, “Salt Luck”, y además tuvo un papel importante en la llegada de Dusty Hill al grupo.
A partir de entonces nació una de las alineaciones más emblemáticas del rock: Billy Gibbons, Dusty Hill y Frank Beard.
Durante décadas, el trío combinó blues, boogie y hard rock con una imagen inconfundible que convirtió a ZZ Top en un fenómeno internacional.
El estilo de Beard nunca necesitó excesos. Su batería era precisa, sólida y marcada por un groove que parecía sencillo, pero que resultaba indispensable para sostener los poderosos riffs de Gibbons y el bajo de Hill.
Más de 55 años detrás de la batería
La carrera de Frank Beard junto a ZZ Top se prolongó durante más de 55 años.
En ese tiempo, la banda pasó de tocar en pequeños escenarios de Texas a conquistar las grandes ciudades del mundo, vender millones de discos y convertirse en una referencia absoluta del rock estadounidense.
La década de los años ochenta representó uno de los grandes momentos de la agrupación. Los videoclips de ZZ Top, su peculiar estética y canciones como “Legs” y “Sharp Dressed Man” llevaron al grupo a una nueva generación de seguidores.
Pero detrás de las largas barbas, los automóviles clásicos y los grandes escenarios estaba Beard: el hombre que mantenía el pulso de la banda.
Una salud que ya había encendido las alarmas
Los últimos años del baterista estuvieron marcados por diversos problemas de salud.
En 2002 tuvo que ausentarse de algunos conciertos después de someterse a una apendicectomía de emergencia. Posteriormente, sus problemas de salud volvieron a obligarlo a reducir temporalmente su actividad profesional.
Durante 2025 se alejó de algunas presentaciones y, en agosto de 2026, ZZ Top canceló abruptamente una actuación en el Hollywood Bowl de Los Ángeles.
En aquel momento se habló de “obstáculos insuperables”, aunque posteriormente la salud de Beard apareció vinculada a las dificultades para mantener la agenda de presentaciones.
Ahora, aquella serie de señales adquiere otro significado.
ZZ Top, frente al final de una era
La muerte de Frank Beard también representa un golpe histórico para ZZ Top.
Dusty Hill murió en 2021 y posteriormente fue sustituido por Elwood Francis, quien continuó tocando junto a Billy Gibbons y Beard.
Durante años, el público identificó a ZZ Top con la imagen de aquellos tres músicos que parecían indestructibles.
Pero el tiempo terminó alcanzándolos.
Primero fue Dusty Hill. Ahora Frank Beard.
Billy Gibbons queda como el único sobreviviente de aquella formación clásica que llevó el nombre de ZZ Top a la historia.
La agrupación tenía programadas presentaciones que fueron canceladas tras conocerse la muerte de Beard, mientras permanecen pendientes las decisiones sobre el futuro de la gira y de la propia banda.
Se va un baterista, queda una leyenda
Frank Beard no fue simplemente el hombre sentado detrás de la batería.
Fue el metrónomo de una banda que durante más de medio siglo hizo bailar al blues, rugir al rock y convertir riffs aparentemente sencillos en himnos universales.
Su nombre quedó ligado para siempre a la historia de ZZ Top.
Y aunque las luces de los escenarios eventualmente se apagan, los golpes de aquella batería seguirán sonando cada vez que alguien vuelva a escuchar “La Grange”, “Tush”, “Legs” o “Sharp Dressed Man”.
Frank Beard se ha ido. El ritmo, sin embargo, permanece.







