Estos son los lugares que Juan Carlos I no quiso perderse en su visita exprés a Sevilla
Era la primera vez que el rey Juan Carlos I visitaba Sevilla desde que fijó su residencia en Abu Dabi en 2020 y eligió el Domingo de Resurrección para vivir una jornada muy especial. Acompañado por su hija, la infanta Elena, el monarca asistió a una de las citas taurinas más esperadas del calendario: la tradicional corrida en la Real Maestranza de Caballería, que inaugura la temporada, pero su agenda también le dejó tiempo para reencontrarse con sus nietos Felipe Juan Froilán y Victoria Federica, el novio de esta, Jorge Navalpotro, y algunos amigos.
Morante de la Puebla, Roca Rey y David de Miranda llenaron de emoción este domingo el emblemático coso sevillano, que data del siglo XVIII y es un referente del mundo del toro, pero también un escenario cargado de historia para la monarquía española y para Juan Carlos I, quien vivió ayer uno de esos momentos memorables por la reaparición de Morante de la Puebla y su caluroso recibimiento con aplausos y vítores de “¡Viva el Rey!”.
Considerada una de las plazas más bellas de España, el tercer monumento más visitado de Sevilla se sitúa junto al río Guadalquivir y destaca por su imponente fachada barroca y sus palcos históricos, muchos asociados a familias nobles y a la monarquía. Durante los siglos XVII y XVIII la Real Maestranza se dedicada a la crianza de yeguas y potros, hoy el rey Felipe VI es Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería.
Fuera de las corridas, la plaza ofrece un recorrido que permite descubrir (10 €) tanto su arquitectura como su legado (realmaestranza.com). En el museo taurino se pueden ver carteles históricos de autores como Botero o Eduardo Arroyo, trajes de luces, fotografías de grandes toreros y objetos relacionados con la tradición ecuestre. Además, la visita guiada por ella recorre sus dependencias, como el patio de caballos, las gradas y los palcos más emblemáticos, mientras se explica la historia de la institución y sus vínculos con la realeza. También cuenta con una extraordinaria biblioteca especializada en genealogía, heráldica, tauromaquia y arte ecuestre.
Nada más aterrizar en Sevilla en el avión privado que utiliza para sus desplazamientos, el rey emérito se dirigió al hotel Vincci La Rábida, donde le esperaban algunos amigos, entre los que se encontraban Carlos Herrera y su mujer, Pepa Gea; María García de Jaime y su mujer María García de la Rasilla, su biógrafa, Laurence Debray, así como el exvicepresidente Alfonso Guerra.
El hotel elegido para su estancia en esta visita exprés está a apenas 200 metros de la plaza de toros y del casco histórico. Se trata de una antigua casa-palacio del siglo XVIII de estética andaluza que evoca la esencia de la ciudad. Con habitaciones de estilo contemporáneo y todas las comodidades actuales, este cuatro estrellas destaca por sus preciosos patios, la cocina sevillana de sus restaurantes y la terraza de su azotea con excelentes vistas panorámicas, desde la que se admira la silueta de la Giralda.
Antes de la corrida, el rey eligió uno de los enclaves más exclusivos de Sevilla para comer: el restaurante del Real Club Pineda. Fundado en 1940, este club social y deportivo entre la Avenida de Jerez y la carretera de circunvalación SE-30 es una de las principales instituciones españolas dedicada a la hípica, pero en sus 80 hectáreas sus socios también practican golf, tenis, fútbol o natación, participan en evento o disfrutan de la gastronomía. Muchos de ellos pertenecen a la alta sociedad sevillana y para ser miembro es necesario pagar una cuota de entrada que ronda los 80.000 euros.
En el restaurante Hoyo 16, un espacio acogedor decorado en tonos verdes, grisáceos y ocres, tejidos de lino y grandes espejos, el rey Juan Carlos I disfrutó en de un almuerzo tranquilo con vistas a los campos de golf de la mano de su chef Jorge Manfredi, que propone una cocina tradicional renovada. Cuenta con un menú degustación y otro del chef (50 €). Entre las especialidades de su carta de temporada, el producto del mar es el protagonista y se encuentran platos como el chipirón de isla, morcilla de atún y sopa de tomate, la carrillada de atún en menier de manteca colorá y carbonara de pimientos cristal, el txangurro, graten de Idiazabal y manzana al curry o las gambas rojas al ajillo con espuma de mar y ceviche de mejillones.
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La vuelta al mundo sin salir de Sevilla… ¡y sin levantarse de la mesa!
La infanta Elena se unió a él, y la comida transcurrió entre conversaciones relajadas y gestos de cercanía con quienes se acercaron a saludar y en un ambiente acogedor que combinó intimidad, elegancia y tradición. La tarde continuaría en la Maestranza antes de despedirse hoy lunes de Sevilla y poner rumbo de nuevo a Abu Dhabi y comentar que volverá “prontísimo”.







