Apoteosis en la Maestranza con la atronadora ovación a Juan Carlos I y la reaparición de Morante de la Puebla, que le brinda un toro al Rey
En el Domingo de Resurrección, la Maestranza ha vivido una de esas fechas que no se olvidan fácilmente. Un día de grandes emociones por partida doble, las que se han desbordado por la presencia allí del rey Juan Carlos (88 años) y la reaparición de Morante de la Puebla (46). Para muchos ha sido apoteósico y del todo inolvidable, más aún cuando el diestro brindaba uno de sus toros al que fuera monarca después de que este recibiera una atronadora ovación que surgía de las abarrotadas gradas. No se podía pedir más, y seguro que tanto el uno como el otro se sentirán inmensamente felices tras lo acontecido hoy en la capital hispalense.
El padre de Felipe VI, cuya visita sorpresa a Sevilla fue adelantada por ¡HOLA! en primicia esta mañana, se dejaba ver por la emblemática plaza poco después de la seis de la tarde en compañía de su hija mayor, la infanta Elena. Ya en ese momento, nada más salir del coche que les había llevado hasta el lugar, eran recibido entre vítores y aplausos por parte de la multitud. Una bienvenida especialmente calurosa que vaticinaba lo que vendría después, cuando el público se ponía en pie y el coso se venía abajo a la hora de mostrar su admiración y cariño con el que fuera monarca. Ocurría una vez este y su primogénita habían ocupado su sitio en el palco de autoridades, dispuestos a seguir con pasión la faena que había programada.
Ha sido, por decirlo de alguna manera y en este día señalado, como el paradigma de la propia resurrección de Juan Carlos I ante el pueblo español. Una imagen pública de respeto y estima que parece haber recobrado ya con creces, tras su época más baja de cara a la ciudadanía. En esto, lógicamente, tiene mucho que ver la desclasificación de los papeles del 23-F que conocimos hace menos de dos meses. Unos documentos que confirmaban el rol fundamental que jugó el máximo representante de la Corona para detener el golpe de Estado, lo que ha provocado que sean innumerables las voces las que piden que vuelva ya a fijar cuanto antes su residencia en nuestro país.
Tras escucharse esos gritos continuos de “¡Viva el Rey!” y sonar el himno nacional a cargo de la banda de música, este ha respondido con enorme agradecimiento a la efusiva muestra de aprecio por parte de sus compatriotas andaluces. Lo hacía saludando y colocándose la mano en el pecho, mientras el brillo de sus ojos denotaba que esto le había llegado al alma. Y, por si fuera poco, su inmensa alegría se hacía aún mayor cuando el maestro de La Puebla del Río -quien le había invitado personalmente para que asistiera a la corrida- tenía ese gesto tan halagador con él sobre la arena delante de todo el mundo.
El número uno indiscutible del toreo a nivel mundial lanzaba su montera al emérito para que este la cogiera, después de haber cortado dos orejas en un espectáculo memorable. De hecho, otra de las imágenes que nos dejaba la cita era ver a doña Elena, pañuelo en mano, agitándolo al aire para que el diestro recibiera su justo premio. La hermana del soberano, además, llevaba puesto el lazo de Dama de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Todo ha salido por tanto a pedir de boca, en un histórico recinto donde no cabía un alfiler y en el que Morante -que regresaba tras su adiós a los ruedos del pasado octubre- compartía cartel con Roca Rey y David de Miranda.
Más de cinco años sin pisar una plaza
Basta con solo dar un dato para entender lo emotivo y gratificante que ha sido para don Juan Carlos una tarde que, seguro siempre recordará. Porque la última vez que fue a los toros se remonta a más de un lustro, concretamente el 5 de junio de 2019 en Las Ventas con motivo de la Feria de San Isidro de aquel año. Después se mudaría a Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) por los acontecimientos que todos conocemos, de ahí que le haya sido prácticamente imposible volver a disfrutar de la Fiesta Nacional como tanto le gusta.
Ha llovido mucho desde aquella tarde en el coso madrileño, y en todo este tiempo no había vuelto a pisar una plaza. Hecho que, sin duda, resulta doloroso para alguien como él, gran amante de la tauromaquia. Este domingo ha podido resarcirse, aunque sea solo por unas horas, rodeado además de muchísima gente que le quiere y que desea fervorosamente su vuelta a España. Si esto se produce finalmente o no, será otro capítulo que contaremos.







