El Chihuahua que no queremos ver
Por: el chismoso ]
Otra noche de octubre, otra masacre. Esta vez, la violencia se sentó en la mesa de una familia en Cuauhtémoc y disparó sin piedad. Dos muertos. Tres heridos. Casquillos de armas largas esparcidos entre los restos de lo que debería haber sido un convivio familiar, no un campo de guerra.
A las 10 de la noche del viernes, la colonia Emiliano Zapata volvió a ser noticia. No por alguna obra pública, ni por la apertura de un centro comunitario. Fue por sangre. Por las detonaciones de rifles de alto calibre que rompieron la paz —si es que aún podemos llamarle así— y estremecieron a los vecinos que ya no llaman al 911 por costumbre, sino por desesperanza.
, en Jardines del Sol en chihuahua , otro hombre cayó. Esta vez un disparo al cuello. Solo, tendido en la calle. Y en Moris, como si fuera otro universo paralelo dentro del mismo estado, un megaoperativo con más de 200 elementos de distintas corporaciones decomisó 12 vehículos robados, tres de ellos con blindaje artesanal. Blindados, sí, como si se prepararan para una guerra… y tal vez lo están.
¿Qué está pasando en Chihuahua?
Hay quienes aún quieren convencernos de que esto es “una percepción de inseguridad”, pero cuando las balas entran a tu casa, cuando los convivios familiares se tiñen de rojo, ya no hablamos de percepción, sino de realidad. Una dolorosa, brutal y constante realidad.
Las imágenes no las vemos en documentales sobre conflictos armados, sino en nuestras calles, en nuestros patios, en nuestros medios locales. El crimen organizado ya no es una sombra que se esconde en la sierra: ahora camina a plena luz, con armas de grueso calibre, con autos robados y blindados, con rutas y mapas bien definidos… y con un poder que cada vez se siente más palpable.
La pregunta no es solo qué hace el gobierno, sino qué tanto lo dejamos hacer nosotros como sociedad. El silencio, el miedo y la indiferencia han sido también cómplices del monstruo que hoy nos devora.
Este no es el Chihuahua que queremos. Pero es, tristemente, el Chihuahua que hemos permitido.







