*Controversial …*
Reflexiones diarias.
Por: Raúl Sabido.
*CULPA TRANSFERIDA*
_“En el poder, la culpa nunca cae hacia arriba: se escurre, se acomoda y termina clavándose en el único que tuvo la lealtad de sostener lo que el líder no se atrevió a enfrentar.”_
* *LA COBARDÍA DEL DESCARGO*
La culpa, cuando se administra desde el poder, no es un accidente: *es una herramienta* . En política, la culpa no se asume, se delega; no se enfrenta, se desplaza; no se reconoce, se esconde detrás de un subordinado que sirva de amortiguador. A ese mecanismo se le llama *“culpa transferida”* , y es la operación más antigua del mando tóxico: convertir al otro en recipiente de los errores propios, moldearlo como escudo humano para que absorba el golpe que debería recibir quien tomó la decisión.
La *“culpa transferida”* es un acto de cobardía revestido de autoridad. Es la negación del liderazgo y la afirmación del miedo. Es la incapacidad de sostener el peso de las propias decisiones y la urgencia de encontrar un cuerpo ajeno donde depositar la vergüenza. En el mundo del poder, la culpa transferida no es solo una práctica: es un síntoma. Y como todo síntoma, revela una enfermedad más profunda.
* *LIDERAZGO TÓXICO: LA PSICOLOGÍA DEL MANDO QUE SE ESCONDE*
El liderazgo tóxico no grita, no golpea, no amenaza: *erosiona.* Se alimenta de la inseguridad, del resentimiento y de la necesidad de control. Su lógica es simple:
• si algo sale bien, es mérito del líder;
• si algo sale mal, es culpa del subordinado.
Desde la psicología del mando, el liderazgo tóxico opera bajo tres principios:
• El líder nunca se equivoca.
• Su identidad depende de la infalibilidad. Reconocer un error sería admitir que su poder tiene grietas.
• El subordinado es desechable.
• Su valor radica en la utilidad política, no en la lealtad ni en la trayectoria.
• La narrativa debe proteger al líder, aunque destruya al equipo.
• La verdad es secundaria; la conveniencia, primaria.
Este tipo de liderazgo no construye instituciones: las devora. No forma cuadros: los usa. No reconoce lealtades: las traiciona cuando dejan de servir.
* *LA CONDUCTA DE LOS LIDERAZGOS POLÍTICOS: VENGANZA, MIEDO Y SUPERVIVENCIA*
En Chihuahua, los señalamientos públicos en torno a este caso permiten observar cómo opera la culpa transferida en la disputa política.
Cuando estalló el escándalo por la participación de agentes extranjeros en operaciones de autoridad -un hecho grave, prohibido constitucionalmente y envuelto en la sospecha de un “gran laboratorio” sin un solo gramo incautado- la figura central del poder estatal hizo lo que hacen los liderazgos tóxicos: *buscar un culpable inmediato que no fuera ella.*
El entonces fiscal, *operador político histórico* de la gobernadora, hizo lo que dicta la lealtad institucional: presentó su renuncia y cargó con la responsabilidad, desviando el golpe mediático y político que ya apuntaba hacia arriba.
La gobernadora, en ese momento, *no lo señaló, no lo exhibió, no lo acusó.* Al contrario: justificó públicamente las acciones como parte de su combate al crimen organizado.
• El subordinado la protegió.
• El liderazgo fue salvado.
• La crisis se contuvo.
Pero la *“culpa transferida”* nunca es un acto aislado: *es una semilla* . Y cuando el subordinado dejó de ser útil -cuando osó competir políticamente dentro del mismo partido, cuando su aspiración chocó con los designios de la gobernadora y con el candidato de su grupo- *la semilla germinó en forma de venganza.*
Antier, la gobernadora lo señaló como único responsable, como si jamás hubiera sabido nada, como si sus declaraciones pasadas no existieran, como si la lealtad que recibió no hubiera ocurrido.
• El subordinado que la protegió ahora es el enemigo que debe ser destruido.
• El operador que construyó su carrera ahora es el obstáculo que debe ser eliminado.
• El aliado que cargó con la culpa ahora es el culpable que debe cargar con la cárcel.
Eso es “CULPA TRANSFERIDA” *en su forma más pura:*
• primero se usa para salvar al líder,
• después se recicla para destruir al subordinado.
* *LA VENGANZA COMO DOCTRINA*
Lo que hoy ocurre no es política: *es psicología del poder* . Es la reacción de un liderazgo que no tolera la autonomía, que no admite la competencia, que no perdona la desobediencia. *Es la conducta típica de quien confunde autoridad con propiedad y lealtad con servidumbre.*
• La gobernadora no está castigando un error:
está castigando una traición a su voluntad.
• No está señalando responsabilidades:
está cobrando una deuda emocional.
• No está defendiendo la legalidad:
está defendiendo su control.
La “culpa transferida” se ha convertido en arma. El liderazgo tóxico, en método. La venganza, en política pública.
Y en ese teatro, el exfiscal no es un culpable: *es un símbolo.*
El símbolo de lo que ocurre cuando la lealtad se entrega a quien solo sabe usarla para salvarse y destruir.
*“Al final, no fue la culpa, sino la lealtad, lo que destruyó al subordinado: en los liderazgos tóxicos, quien protege al poder con lealtad acabará por ser sacrificado por él.” … cuando veas las barbas de tu vecino cortar, por las tuyas a remojar, dice el dicho.*







