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El preludio de un ocaso anunciado
Más pronto cae un hablador que un cojo.
Por: Raúl Sabido
El avión del poder:
El poder, como todo en uso, desgasta. Para corregir ese desgaste se requiere planeación, estrategia y resultados que mantengan el avión nivelado. Sin embargo, en Chihuahua el despegue mismo estuvo marcado por desequilibrios morales y éticos graves. Aun así, los panistas lograron poner la nave en pista y despegar, pero, cargando sobre sus alas el desprestigio moral y ético por la sospechosa conspiración corrupta con el PRI para lograr endeudar al estado y repartirse recursos mal habidos que compraron la voluntad de la piloto del avión, una piloto indiciada en la justicia chihuahuense.
Ya en ruta, el egocentrismo natural de la vanidad femenina comenzó a aflorar, conjugado con la soberbia, la sobreautoestima, el menosprecio hacia los demás, el clasismo y el autoritarismo. Los oportunistas que secuestraron al PAN se consideran perpetuos y poco les importa el desgaste mientras logran sus objetivos de riqueza personal, el desgaste es lo de menos, lo más es no dejar de tomar los recursos de Chihuahua.
Chihuahua financia incluso al PAN nacional y al grupo calderonista desempleado, y poltrón, con cantidades importantes bajo el disfraz de “asesoría”. Esa palabra confirma lo dicho: el PAN en Chihuahua hoy representa un preludio de ocaso anunciado con toda puntualidad por su pésima asesoría, asesores sin estrategia, pero cobrando millonadas.
> El oropel del poder:
La concentración panista en el Centro de Convenciones Chihuahua fue el escaparate perfecto. Banners de “Yo con Maru”, luces y discursos adornaron el salón principal, con capacidad para unas 3.000 personas en el formato de auditorio. El recinto, casi lleno, mostró un aforo estimado entre 1.800 y máximo de 2.500 personas.
El PANISMO calculó que a la marcha convocada por Morena habrían acudido no más de 10,000 personas, según ellos para desmerecer la marcha, pero, y ante ese mismo dato, y con todo el recurso y el poder del estado, el panismo solo logró concentrar un 25% de los que marcharon con Morena, en un estado que presumen como PANISTA.
No se trató de una reunión espontánea de ciudadanos convencidos, sino de un aparato estatal que movilizó nóminas, organizaciones afines y agrupaciones de “servicios de participación”. Los ACARREADOS abundaron, unos de cuello blanco y ropa de marca, otros con historiales que juntos sumaban más de 300 años de cárcel. La diversidad de perfiles no reflejaba pluralidad, sino conveniencia, y alguna complicidad histórica.
> El preludio del ocaso:
Ese despliegue, más que mostrar fuerza, exhibió la fragilidad de un partido que depende de la financiación pública, la obligatoriedad de los activos en nómina municipal y estatal y de la manipulación de voluntades mediáticas remuneradas para sostener su narrativa. El oropel montado con retazos de recursos de dependencias estatales confirma que el PAN en Chihuahua vive de una ficción, aparenta cohesión mientras se desmorona en credibilidad.
La metáfora del avión utilizada al principio de este artículo se vuelve más que clara porque los panistas en este gobierno despegaron con turbulencias éticas y morales, hoy sobrevuelan con el fuselaje adornado de propaganda, pero con motores muy desgastados y humeando por la soberbia, el clasismo, la vanidad y el oportunismo. El aterrizaje forzoso no es cuestión de azar, sino cuestión de tiempo porque ya no lo tienen, y menos estrategia para corregir el rumbo.
> Más pronto cae un hablador que un cojo:
El panismo en Chihuahua quiso presumir músculo político y terminó exhibiendo debilidad. El Centro de Convenciones Chihuahua, con capacidad máxima de 3,000 personas, fue el escenario elegido para disfrazar la realidad. Sin embargo, la verificación con inteligencia artificial desde distintos ángulos del salón, en el punto más álgido de la concentración, arrojó cifras coincidentes: entre 1,800 y, en el mejor de los casos, 2,500 asistentes.
Muy por debajo de la concurrencia registrada en la marcha de Morena días antes, lo que deja claro que el supuesto “territorio panista” no logra convocar ni a una cuarta parte ya de lo que presume.
El haber utilizado el CCCH no fue casualidad: se trató de una estrategia para ocultar la imposibilidad de superar la participación ciudadana que Morena consiguió en las calles. El oropel de los banners, los discursos y los acarreados, unos de cuello blanco oliendo a sobaco y alcohol, y otros con historiales judiciales que juntos sumaban más de 300 años de cárcel, no les alcanzó para maquillar la evidencia.
El dicho popular se cumple con puntualidad: “más pronto cae un hablador que un cojo”. El panismo habló de fuerza, pero mostró fragilidad; habló de territorio, pero exhibió vacío; habló de futuro, pero confirmó su ocaso.
> Los aromas que delatan:
Con los aromas que despedían quienes se acomodaron en el estrado, se evaporó cualquier posibilidad de limpiar, y aromatizar, la imagen de la gobernadora Maru Campos. Aquella escena no fue un acto de prudencia política, sino un despliegue de torpeza que terminó por hundirlos aún más. La fragancia que pretendía ser símbolo de distinción se convirtió en metáfora de un hedor político imposible de disimular.
La falta absoluta de mesura, el exceso de vanidad y la soberbia con que se presentaron dejaron claro que no había estrategia, solo improvisación y arrogancia . En vez de rescatar a la mandataria de su desgaste, la envolvieron en un halo de frivolidad que confirmó lo que muchos ya intuían:
“el ocaso no se anuncia con discursos, se percibe en los gestos, en los aromas, y en la incapacidad de entender que la política exige más sustancia que perfume.”







