Chihuahua capital: la deuda no se maquilla con publicidad
Chihuahua, Chih. Los resultados hablan por sí solos. Mientras el gobierno municipal presume obras, campañas de imagen y reconocimientos, la realidad financiera coloca a Chihuahua capital bajo el reflector por el peso de su deuda pública.
Los millones comprometidos en créditos representan una carga que terminarán pagando los ciudadanos durante años. La pregunta es inevitable: ¿vale la pena hipotecar el futuro del municipio para sostener un gobierno que privilegia la promoción de su imagen?
La deuda no desaparece con espectaculares, encuestas o discursos. Los pasivos siguen creciendo y cada peso destinado al pago de intereses es un peso menos para seguridad, pavimentación, servicios públicos y programas sociales.
Las cifras son frías y no admiten propaganda. Cuando un gobierno recurre al endeudamiento de manera constante, la administración de los recursos queda bajo escrutinio y la exigencia de transparencia se vuelve ineludible.
Porque al final, la mejor evaluación no la dan los anuncios oficiales, sino las finanzas sanas y la capacidad de gobernar sin dejarle la factura a las siguientes generaciones.







