Historia de
El mundo del boxeo está en shock tras revelarse que la esperada pelea entre Floyd Mayweather y Mike Tyson pende de un hilo por un nocaut financiero. De acuerdo con reportes de The Ring, el IRS ha notificado a “Money” sobre la intención de revocar su pasaporte estadounidense debido a una deuda fiscal que supera los 7.25 millones de dólares. Este revés legal impediría que Floyd salga de la Unión Americana, cancelando de tajo sus compromisos internacionales en Grecia y el Congo.
Esta crisis no solo pone en duda el duelo ante Tyson, sino también su combate programado para el 27 de junio en Atenas contra Mike Zambidis. La autoridad fiscal no se anda con juegos y, de no resolverse este adeudo “seriamente delincuente” antes de que termine mayo, Mayweather quedaría bajo arresto domiciliario de facto, sin poder subir a un avión. Para un peleador que presume su fortuna en redes sociales, este “gancho al hígado” tributario resulta irónico y devastador.
Mientras el pleito con Tyson se desvanece, la incertidumbre también rodea la revancha profesional contra Manny Pacquiao pactada para el 19 de septiembre en Las Vegas. Aunque Netflix confirmó que este duelo sí contaría para el récord oficial de ambos, los problemas legales de Floyd han enfriado los ánimos de los inversionistas. Pacquiao ha sido tajante al declarar que no le interesan las exhibiciones; él busca una guerra legítima sobre el ring, pero el caos administrativo podría arruinarlo todo.
Analíticamente, el panorama luce tan oscuro que promotores de la talla de Eddie Hearn ya dan por muerta la función de Netflix. El británico calificó la situación como un “circo” y sugirió que la plataforma de streaming ya busca un plan B para cubrir la fecha de septiembre. Los rumores apuntan a que el choque entre Ryan García y Conor Benn por el título welter del CMB sería el reemplazo inmediato para salvar la millonaria inversión de la productora.
Para los puristas del boxeo, que Netflix debute en este deporte con una cancelación de tal magnitud sería un golpe duro a la credibilidad del proyecto. Hearn fue crítico al señalar que no se puede anunciar una contienda de este calibre para que termine cayendo por problemas de pasaporte. La falta de una sede confirmada y las contradicciones entre los campamentos sobre si será pelea oficial o exhibición solo han añadido combustible al fuego de la desconfianza.
En las cuerdas y sin espacio para fildear, Mayweather enfrenta su combate más difícil fuera del encordado contra el fisco estadounidense. Si no liquida su deuda en las próximas semanas, las carteleras de ensueño contra Tyson y “Pacman” se convertirán en simples anécdotas de lo que pudo ser. El tiempo corre, el réferi está contando y, por primera vez en su carrera, parece que el invicto de Floyd Mayweather está a punto de caer ante el cobrador de impuestos.







