BONILLA ENTRA EN PÁNICO Y SE DEFIENDE CON SELFIES Bonilla y las fotos que no convencen
Por Eduardo Arredondo
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero en política hay fotografías que terminan diciendo exactamente lo contrario de lo que se pretende defender. Y eso fue justamente lo que ocurrió con el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, quien salió apresurado a justificar sus viajes a Estados Unidos después de que el tema explotara en la conferencia mañanera.
Bonilla no llegó con documentos oficiales, informes públicos o posicionamientos institucionales. Llegó con el celular en la mano. Fotos, selfies, poses y sonrisas junto al cónsul de México, Jorge Islas, y otros funcionarios fueron la defensa improvisada del alcalde para intentar apagar el incendio político.
Pero mientras más enseñaba imágenes, más crecía la percepción de nerviosismo. Porque cuando un político siente la necesidad de perseguir a los reporteros para seguir explicando, algo no está caminando bien.
El mensaje fue claro: Bonilla quiso demostrar que no tiene nada que esconder. Sin embargo, la escena terminó dejando más preguntas que respuestas. ¿Por qué tanta insistencia en justificar el viaje? ¿Por qué la necesidad de recalcar que había funcionarios federales presentes? ¿Y por qué convertir una entrevista en una carrera detrás de la prensa mostrando galerías del teléfono?
En política, las formas pesan. Y esta vez, el alcalde pareció más preocupado por controlar la narrativa que por ofrecer una explicación sólida y contundente.
La mención hecha en Palacio Nacional ya puso reflectores sobre el tema y, guste o no, el nombre de Bonilla ya aparece en el radar político nacional. El problema para el alcalde no es solamente la investigación o las críticas de Morena; el verdadero problema es la percepción pública que comienza a construirse.
Porque cuando un funcionario sale desesperado a enseñar fotografías para probar inocencia, la ciudadanía inevitablemente se pregunta qué fue lo que realmente quiso ocultar.






