ENTRE IDAS Y VUELTAS: ROCHA MOYA Y LA GUBERNATURA DE SINALOA EN EL AIRE
Columna por Eduardo Arredondo
Sinaloa.— Hay decisiones políticas que sorprenden. Otras que preocupan. Y hay algunas que, de plano, parecen sacadas de un guion que nadie termina de entender.
Lo ocurrido con Rubén Rocha Moya pertenece a esta última categoría.
El gobernador de Sinaloa regresó al cargo el viernes 21 de agosto, después de 112 días de licencia, aseguró que estaba de vuelta para gobernar y que se mantenía firme. Pero apenas un día después volvió a pedir licencia.
Esta vez no fue por unos cuantos días.
La solicitó con carácter indefinido y por más de 30 días ante el Congreso del Estado.
¿Entonces qué pasó?
Esa es precisamente la pregunta que queda flotando en Sinaloa y en los círculos políticos nacionales.
Rocha Moya difundió la solicitud a través de sus redes sociales y argumentó que “Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”.
Una frase políticamente correcta, pero que deja más preguntas que respuestas.
Porque si el gobernador estaba listo para regresar, ¿por qué solamente duró 24 horas en funciones?
El mensaje que nadie quiere decir en voz alta
En política, las formas importan tanto como los hechos.
Y los hechos dicen que Rocha Moya regresó, anunció firmeza y, prácticamente de inmediato, volvió a solicitar licencia.
Eso no proyecta fortaleza.
Proyecta incertidumbre.
Y la incertidumbre, cuando se trata de la gubernatura de un estado golpeado por la violencia, tiene un costo político enorme.
Sinaloa no atraviesa precisamente una etapa de tranquilidad. La violencia, las desapariciones y la disputa entre grupos criminales han colocado al estado en el centro de la atención nacional.
A eso se suma la enorme controversia alrededor de Rocha Moya y los señalamientos que desde distintos frentes han surgido en torno a su administración y a presuntos vínculos con grupos del crimen organizado.
Importante: las acusaciones y señalamientos públicos no equivalen a una sentencia judicial, pero políticamente han generado una sombra que el gobernador no ha logrado disipar.
El caso “Mayo” y la herida que sigue abierta
Y aquí aparece uno de los episodios más delicados.
La captura y traslado de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos, en julio de 2024, abrió una crisis política y de seguridad que todavía no termina.
Después vino el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, antiguo adversario político de Rocha Moya, además de una serie de desapariciones y hechos violentos que han alimentado las dudas y las teorías alrededor de lo ocurrido.
El problema es que cada nuevo capítulo vuelve a colocar a Sinaloa en los reflectores.
Y ahora, con el gobernador entrando y saliendo del cargo, la percepción pública recibe otro golpe.
Morena también tiene un problema
Aquí está el punto que quizá más preocupa dentro de la llamada Cuarta Transformación.
Rocha Moya no es un gobernador independiente.
Es un gobernador de Morena.
Por eso, cada crisis en Sinaloa también golpea políticamente al partido que gobierna el país.
La pregunta ya no es solamente qué hará Rocha Moya.
La pregunta es:
¿Qué hará Morena con Rocha Moya?
Porque una cosa es respaldar políticamente a un gobernador cuestionado y otra muy distinta es sostener indefinidamente una situación que genera desgaste, incertidumbre y desconfianza.
Y cuando un gobernador pide licencia un día después de regresar, el mensaje político es difícil de esconder.
El gobernador de las licencias
Rocha Moya ya no solamente enfrenta una crisis de seguridad.
Ahora enfrenta una crisis de credibilidad política.
Regresó.
Se dijo firme.
Y volvió a solicitar licencia.
Todo en apenas 24 horas.
La escena es insólita.
Y mientras los documentos van y vienen entre la gubernatura y el Congreso, los sinaloenses siguen esperando algo mucho más sencillo:
certeza.
Porque un estado con los problemas de seguridad que enfrenta Sinaloa necesita un gobierno presente, sólido y con rumbo.
No un gobierno atrapado en una puerta giratoria de licencias, regresos y nuevas licencias.
La pregunta del millón
¿Esta será realmente una licencia temporal?
¿O estamos viendo los primeros pasos hacia una salida política definitiva de Rubén Rocha Moya?
Eso todavía está por verse.
Pero una cosa sí queda clara:
la gubernatura de Sinaloa atraviesa uno de sus momentos políticos más delicados.
Y Rocha Moya, en lugar de cerrar la crisis con su regreso, terminó abriendo una nueva interrogante apenas 24 horas después.
En política, dicen, hay que saber cuándo llegar.
Pero también hay que saber cuándo irse.
Y en Sinaloa, hoy nadie sabe con certeza cuál de las dos cosas está haciendo Rubén Rocha Moya.







