Romeyno Gutiérrez abrirá la III Cumbre Mundial por la Paz en Costa Rica
El pianista ralámuli será el encargado de inaugurar el evento con un recital dedicado a la sanación emocional y la paz interior.
San José, Costa Rica.— El pianista chihuahuense Romeyno Gutiérrez, reconocido por su fusión entre la música clásica y la tradición ralámuli, será el encargado de abrir la III Cumbre Mundial por la Paz, que se celebrará los días 16 y 17 de septiembre en Costa Rica.
El evento, organizado por la Fundación El Sol en coordinación con el gobierno costarricense y autoridades locales del cantón de Oreamuno, pondrá este año un énfasis particular en la salud mental como eje esencial para la construcción de sociedades pacíficas y resilientes.
Originario de Chihuahua y con una trayectoria internacional que lo ha llevado a escenarios de alto prestigio, Gutiérrez ha sido un promotor activo de la cultura ralámuli —también conocida como rarámuri— a través de un estilo musical que entrelaza lo ancestral con lo contemporáneo. Su presentación inaugural no será únicamente un concierto, sino una experiencia introspectiva destinada a provocar reflexión, conexión emocional y conciencia colectiva.
“El arte puede ser un puente hacia la sanación. Tocar desde nuestras raíces es también una forma de hablarle al mundo de paz”, ha expresado el artista en diversas ocasiones.
La III Cumbre Mundial por la Paz reunirá a líderes sociales, especialistas en salud mental, representantes de organismos internacionales y activistas de distintos países, con el objetivo común de delinear estrategias que coloquen el bienestar emocional en el centro de las políticas públicas de paz.
Música como puente cultural
La participación de Gutiérrez en este foro internacional busca transmitir un mensaje universal de paz interior, identidad y sanación emocional. Su propuesta artística será transmitida en vivo por plataformas digitales y medios internacionales, con el propósito de alcanzar a audiencias en todo el mundo.
En un contexto global marcado por conflictos, polarización social y una crisis creciente de salud mental, los organizadores destacan la relevancia de sumar expresiones artísticas que contribuyan al diálogo, la empatía y la construcción de una cultura de paz.
La elección de Costa Rica como sede responde a su histórico compromiso con los derechos humanos, la democracia y el desarme. En este entorno, la música de Gutiérrez cobra un simbolismo especial, al integrarse a un esfuerzo colectivo por promover acciones concretas hacia el bienestar global.
Arte y transformación social
Con su participación en esta cumbre, Romeyno Gutiérrez reafirma su papel como embajador artístico y cultural de México ante el mundo. Su música, impregnada de resistencia, identidad y esperanza, se convierte en un llamado urgente a reconectar con la humanidad compartida.
Los organizadores esperan que esta edición marque un hito en la forma de abordar la paz: no sólo desde lo político y diplomático, sino desde una perspectiva más humana, emocional y empática.







