Rafael Loera busca posicionarse como candidato a la alcaldía con campaña millonaria y presuntos actos anticipados
Chihuahua, Chih. – A pesar de un desempeño poco aceptable como secretario, Rafael Loera ya se visualiza como el próximo presidente municipal de Chihuahua. Una idea que, según fuentes cercanas, le fue impulsada por su círculo cercano y que ha tomado fuerza en el contexto de una administración municipal saliente que, para muchos, deja la vara baja.
La gestión de Marco Bonilla, actual alcalde hoy aspirante a otro cargo, ha sido duramente cuestionada. En sus cuatro años al frente del municipio, ejerció más de 22 mil millones de pesos, según cifras oficiales. Sin embargo, su legado en infraestructura es criticado por la escasa obra pública visible, destacando solo el polideportivo en Medellín Chapa como insignia, y reportándose cifras históricamente bajas en pavimentación y proyectos urbanos.
Bajo este escenario, Loera ha emprendido una costosa estrategia de posicionamiento que ha levantado cejas tanto en la opinión pública como en sectores políticos. En toda la ciudad se han contabilizado al menos 35 espectaculares con su imagen, en lo que aparenta ser una campaña anticipada disfrazada de publicidad para una entrevista publicada en diciembre de 2024 por la revista ProChihuahua.
El costo de estos anuncios ha sido estimado entre 35 mil y 40 mil pesos mensuales por unidad, lo que representa una inversión mensual superior a 1.3 millones de pesos, sin contar diseño, impresión, instalación ni el presunto pago a la revista por “prestar su nombre” como pretexto legal.
Expertos en comunicación política y legalistas han calificado esta práctica como una forma burda y reiterada de burlar la ley electoral, recordando que las revistas, por norma, venden publicidad en lugar de pagarla, y menos aún para promocionar a un solo entrevistado sin mayor relevancia mediática.
Además, se ha detectado la instalación de un call center en la colonia San Felipe, desde donde se realizan encuestas telefónicas dirigidas, y se bombardea a la ciudadanía con llamadas que promueven la figura de Loera como un aspirante “serio” a la alcaldía. También ha invertido en encuestas digitales y espacios pagados en portales informativos, alimentando así su imagen con una estrategia de posicionamiento financiada desde una fuente aún no esclarecida.
El apodo “el Bonilla de Temu”, como lo ha llamado el comentarista Adrián Sánchez, hace alusión a la similitud en formas y ambiciones políticas entre Loera y el actual edil , aunque en una versión considerada más superficial y oportunista.
Todo esto ocurre mientras Morena se prepara para definir sus candidaturas en medio de tensiones internas y advertencias del Instituto Estatal Electoral sobre los límites de la promoción anticipada. Las próximas semanas podrían ser decisivas para esclarecer si estos actos recibirán sanciones o si, como tantas veces antes, se quedarán solo en el juicio ciudadano.
El fenómeno Rafael Loera y la política del espectáculo en Chihuahua
A estas alturas, Loera no tiene una candidatura asegurada. Fuentes dentro del PAN afirman que no tiene posibilidades reales de convertirse en el abanderado a la alcaldía, salvo una catástrofe política mayor. Sin embargo, el daño ya está hecho: Loera ha comprometido su nombre, su imagen y —posiblemente— su independencia política con actores económicos cuyo interés en la ciudad pasa más por los negocios que por el bienestar colectivo.
La política, dicen, se hace trabajando. Pero Loera parece haber optado por el atajo de la faramalla, creyendo que con presupuesto y propaganda se puede comprar el cariño de la gente. Y aunque a veces eso funciona, lo cierto es que en Chihuahua ya comienza a calar el hartazgo con las candidaturas construidas desde el ego y el Photoshop, y no desde la vocación de servicio.







