La dupla hispano-mexicana conformada por Roberto Aguado y Martín Barreto, reconocidos promotores taurinos, ha anunciado la formación de un grupo de recortadores españoles que promete revolucionar el panorama taurino en México. Con un espectáculo que combina suertes acrobáticas y un enfoque innovador, el proyecto busca captar la atención de los aficionados y agotar el boletaje en plazas del centro y norte del país, especialmente en la región de los Altos de Jalisco, donde ya se han asegurado varias fechas.
La iniciativa surge en un contexto de retos para la tauromaquia en México, donde la actividad ha enfrentado suspensiones y prohibiciones, como la reciente legislación en la Ciudad de México que prohíbe corridas tradicionales.
Sin embargo, los recortadores ofrecen una alternativa que no implica la muerte del toro, enfocándose en la destreza y el riesgo de esquivar las embestidas con saltos, quiebros y acrobacias, lo que podría atraer a un público más amplio y mitigar las críticas de los movimientos antitaurinos.
Aguado y Barreto, quienes previamente colaboraron con la empresa Renovación Taurina en la gestión de la Plaza México, han generado expectativa entre empresarios taurinos. Durante su gestión en el coso de Insurgentes, lograron revitalizar la asistencia con carteles innovadores, según fuentes del sector.
Ahora, su experiencia se traslada a este proyecto, que ya ha despertado interés en plazas como Cinco Villas, en el Estado de México, donde los recortadores se presentaron con éxito en 2023, y en Mérida, Yucatán, donde cautivaron al público con su espectáculo.
La región de los Altos de Jalisco, conocida por su arraigo taurino, será un punto clave de la gira. Municipios como Arandas y Lagos de Moreno, donde la tauromaquia sigue siendo una tradición viva, han mostrado interés en albergar estas presentaciones.
Las fechas confirmadas y los carteles completos serán anunciados próximamente por las empresas involucradas.
Con la tauromaquia enfrentando desafíos legales y sociales, este proyecto representa una oportunidad para renovar el interés por la fiesta brava, adaptándola a un formato que resalta la habilidad humana sin el sacrificio del animal. Los aficionados esperan que esta iniciativa no solo llene las plazas, sino que también impulse un diálogo sobre el futuro de la tauromaquia en México.










